Un comparador ético para saber qué estamos comprando

¿Cómo saber de dónde viene lo que consumimos? ¿Cómo medir sus impactos sociales o medioambientales? ¿Cuáles son, de verdad, los productos éticos y sostenibles? Es la eterna duda de quienes quieren comprar de una forma más ética, y probablemente la pregunta más recurrente en este blog. La respuesta, ya lo sabemos, no es fácil: hay listados (como el ranking de electrónica verde de Greenpeace), estudios, y referencias más o menos establecidas, pero no siempre son de fácil acceso ni están al alcance de todos. Y, al final, cuando vamos al supermercado, ¿qué podemos hacer? Lo cierto es que es enormemente complicado para el consumidor independiente analizar y llegar a conocer realmente el trasfondo de fabricación de los productos que consume habitualmente.

comparador

Ejemplo de los tipos de parámetros que mide el comparador ético: impacto en la salud, impacto medioambiental y social.

Pero quizás a partir de ahora sea algo más sencillo. Al menos ésa es la intención de Abouit: un comparador ético de productos que cuenta con el respaldo de Economistas sin Fronteras y la Cátedra de RSC de la UNED, que se encarguarán de analizar los productos. Se trata de una plataforma desde la cual el consumidor podrá comparar desde el punto de vista del impacto medioambiental, laboral y sanitario las diferentes ofertas que existen en el mercado y elegir en consecuencia.

De momento, han analizado unos 400 productos, una nimiedad teniendo en cuenta la inmensidad de la oferta, pero un número lo suficientemente grande para darnos una pista de qué productos elegir.

Nacida en Barcelona de la mano de Tabaré Majem Olivera, Abouit pretende convertirse en un referente en cuanto a transparencia y metodología, trabajando con expertos de diversos ámbitos -desde grupos relacionados con el Bien Común al Observatorio español de Responsabilidad Corporativa, utilizando también informes y metodologías de diferentes universidades europeas  con el objetivo de homologar diversas maneras de puntuar a los productos desde un punto de vista ético.

Es un trabajo ingente, pues en cada producto intervienen no sólo los materiales y el método de fabricación sino también las condiciones laborales (salarios, oportunidades, igualdad, conciliación…) y medioambientales de la empresa productora, así como muchos aspectos tales como su relación con proveedores, las vías de distribución utilizadas o los puntos de venta donde se adquiere. Es, en definitiva, un análisis exhaustivo del ciclo de vida del producto. Un análisis que, en el caso de determinados productos, como los relacionados con alimentación y cosmética, va incluso más allá: “el objetivo es analizar, en el laboratorio, su impacto en nuestra salud”, nos explica Majem, fundador de la iniciativa, quien prevé la participación de expertos en toxicología, salud pública y otros investigadores para lograr estos datos.

La iniciativa, que nació cuando su creador intentaba rodar un documental sobre consumo responsable, está a punto de hacerse realidad. “Después de un año trabajando en el guión y haciendo entrevistas sobre consumo ético, nos preguntamos,  ¿’por qué no aplicamos todo esto a una herramienta que nos ayude a consumir de otra manera? Una herramienta que empodere a la ciudadanía y le ayude a consumir de manera más consciente… ” De ahí surgió la idea que ahora se ha convertido en un proyecto empresarial que busca financiación a través de Crowdcube, una plataforma de financiación participativa. Una vez  en marcha, sus beneficios vendrán de la posibilidad de comprar directamente los productos -más o menos éticos- a través de su propia página web. Y ahí, de nuevo, entrará la decisión del consumidor, eligiendo en qué lugar realiza la compra.