Lo que el coronavirus nos enseña sobre nuestro modelo de consumo

Desde hace varias semanas es rara la mañana que no despierta con algún titular apocalíptico sobre el coronavirus. Algunos aseguran que la alarma es injustificada; otros, que la prevención es necesaria. Pero lo que está claro es que el coronavirus nos cuenta mucho sobre el modelo de producción y consumo que tenemos hoy en día en el que un brote, de alcance geográfico de momento limitado, está desestabilizando la economía mundial. Un modelo en el que la economía está mucho menos globalizada de lo que generalmente nos hacen creer. Y no porque sea más local o diversa de lo que pensamos, sino por lo contrario: está tremendamente concentrada en unos pocos puntos de poder. Y eso la hace inmensamente frágil.

Es cierto que ya sabíamos que China es la segunda economía del mundo, sólo por detrás de Estados Unidos. Pero parece que China es un punto de poder más grande de lo que pensábamos. «La economía de China es tan grande – y crece tan rápidamente – que es difícil leer correctamente el tamaño de su influencia en la escena mundial», aseguraba un artículo de la Universidad de Pensilvania sobre las guerras comerciales entre China y Estados Unidos,

El nuevo virus ya ha afectado a varias industrias, especialmente la tecnológica, por el cierre de fábricas para evitar el contagio de la enfermedad. El nuevo iPhone podría ser una de sus víctimas y su lanzamiento podría retrasarse. Microsoft ha asegurado que su producción de tabletas se está viendo afectada. Pero también está afectando a otras industrias más importantes, como la farmacéutica. En Estados Unidos, por ejemplo ya se se están preparando para faltas de existencias de ciertos medicamentos o de los compuestos necesarios para fabricarlos.

Y se espera que lo peor llegue en las próximas semanas, cuando la falta de componentes procedentes de China pueda obligar a cerrar fábricas también en Estados Unidos y Europa según un artículo publicado por la Universidad de Harvard. Así, según los autores, las cadenas de producción mundiales están tan tercerizadas que la mayor parte de las empresas ni siquieran entienden bien los riesgos a los que están sometidos los suministros de piezas o materiales clave que necesitan en sus propios procesos productivos. Y para evitar los costes de almacenamiento, los stocks suelen ser limitados (lo mínimo para cubrir entre 15 y 30 días de producción), dice la universidad, por lo que pasado ese tiempo el flujo se verá interrumpido.

Otra de las industrias afectadas es la automovilística, ya que China fabrica componentes de coches que luego son utilizados en fábricas en todo el mundo. Fiat ya tuvo que cerrar una planta en Serbia, y otras fábricas podrían verse afectadas. Además, buena parte de la maquinaria que se utiliza en el mundo procede de China, pero también los muebles, la ropa, los plásticos, el acero e incluso lentes y otros aparatos médicos. En España la industria química también podría verse fuertemente afectada, ya que buena parta de los químicos orgánicos e inorgánicos que utilizan proceden del país asiático.

La crisis del coronavirus nos recuerda también la dependencia de nuestras economías de los flujos financieros y de las bolsas internacionales. Aunque los mercados bursátiles se hayan ido recuperando durante los últimos días tras los anuncios de varios bancos centrales de medidas para contrarrestar la crisis del coronavirus, los ojos se han puesto durante las últimas semanas en su evolución y cómo ésta puede impactar la economía real incluso más que el propio virus.

Por último, la fuerte caída de las emisiones de gases de efecto invernadero en China – de hasta un 25 por ciento – nos recuerda hasta qué punto estamos también tercerizando la contaminación de nuestro consumo a los países productores y si tal vez esas emisiones no deberían figurar en las cuentas del país consumidor, y no del productor. Aún está poco claro si esta crisis se traducirá en una reducción a finales de año, ya que las políticas de estímulo podrían «compensar» esa caída, pero nos muestra el camino a seguir si de verdad nos tomamos en serio la crisis climática: necesitamos decrecer.

Imagen: Fábrica de electrónica en China. / Steve Jurvetson from Menlo Park, USA / CC BY (https://creativecommons.org/licenses/by/2.0)