8 claves de consumo crítico durante la desescalada: ¿Cómo podemos ir hacia otra normalidad?

Ha llegado el momento crítico. Ése que llevamos semanas esperando: la desescalada. Y aunque no ha llegado para todas por igual, las preguntas que se nos plantean son comunes. El pasado miércoles charlamos en un directo en Instagram y Youtube con el Espacio Ecooo, una iniciativa que promueve el cambio hacia un modelo energético más sostenible y justo, sobre el consumo crítico durante estos tiempos de desescalada. Si no pudiste ver el directo, Ecooo lo ha colgado en Youtube.

Para las que anden con menos tiempo, o sean más de leer, resumimos algunas de las claves de lo que hablamos en aquella charla y, sobre todo algunos de nuestros consejos básicos para intentar cambiar. Estas son nuestras 8 claves de consumo crítico durante esta desescalada:

1. Lo primordial es ser conscientes de la importancia del consumo: En Carro de Combate, siempre hemos dicho que el consumo es un acto político y, además, una de nuestra herramientas más poderosas para expresar, por la vía de los hechos, en qué tipo de sociedad queremos vivir. Los momentos de crisis son tiempos difíciles para ejercer el consumo responsable, porque otras preocupaciones apremian, pero es también más necesario que nunca. No todos los consumidores tienen las mismas opciones, porque en sus bolsillos no entra la misma cantidad de dinero – en la de algunas ahora mismo no entra nada – ni tienen los mismos gastos. Pero cuando tengas la posibilidad de escoger, intenta plantearte cuál va a ser el impacto de tu compra y cómo puedes minimizar los aspectos negativos y maximizar los positivos.

2. Practica el boicot positivo: Esto deriva necesariamente de lo anterior. Para que podamos ejercer un consumo más responsable, necesitamos que existan alternativas sostenibles y justas. No es fácil construir estas alternativas y ahora necesitan nuestro apoyo más que nunca. De nuevo, si tienes la posibilidad de escoger, apoya alguna de estas iniciativas. Hemos publicado un pequeño directorio de algunas alternativas para darte algunas pistas de dónde puedes ayudar. Como nos dice el Mercado Social de Madrid (una iniciativa que, si vives en la capital, te animamos a seguir y si no vives en otra comunidad autónoma, puedes ver las redes territoriales de REAS).

Imagen de la campaña del Mercado Social de Madrid #NoCancelesAplaza

3. NO te obsesiones: Este es uno de los primeros consejos que siempre damos a quien nos pregunta por cómo empezar en el consumo crítico y consciente. Lo más importante es no obsesionarse con encontrar productos perfectos para todo, porque a menudo no existen. Y esa obsesión puede llevar a un bloqueo que te lleve a abandonar el camino. Lo importante es ir haciendo progresos y pequeñas aportaciones, que con el tiempo se convertirán en parte de tus hábitos y, por tanto, sencillas de realizar. Y esto nos lleva al siguiente punto, la paciencia.

4. Ten paciencia. Cambiar los hábitos de consumo no es una carrera de velocidad, es una carrera de fondo que lleva bastante tiempo (y que en realidad no acaba nunca). Es mejor crear rutinas poco a poco que intentar cambiar todo de un día para otro. Ponte pequeños retos semanales y evalúa si los consigues o no; ofrecemos una orientación en nuestra Agenda de Combate. Lo ideal es que esos retos semanales formen parte de un reto mayor. Por ejemplo, si tu prioridad es cambiar tu alimentación y comprar productos de proximidad, intenta evitar el supermercado durante una semana (sin hacer antes acopio). O apúntate a un grupo de consumo o busca una tienda de granel que no esté muy lejos. Y no tires lo que ya tengas porque no cumpla los supuestos estándares de sostenibilidad. Lo más sostenible es lo que ya existe y, salvo que sea algo que vaya a entrar en contacto con la comida o la piel, es mejor seguir utilizándolo.

4. Compra en tu barrio: Si no sabes por dónde empezar, empieza por lo sencillo. Compra en tu barrio, en los comercios pequeños, ahora que poco a poco empiezan a poder abrir. Tal y como contaba nuestra compañera Nazaret Castro en su libro La dictadura de los supermercados, en el comercio tradicional, de cada 100 euros, 45 se quedan en la economía local; en la distribución moderna de supermercados y grandes superficies, permanecen en la zona apenas 14 de cada 100 euros. Además, el pequeño comercio ayuda a reforzar las redes de apoyo locales y a resistir mejor crisis como la actual. Comprar en tu barrio ya puede suponer una diferencia significativa a la hora de crear sociedades más equitativas y resilientes.

 

5. Evalúa y simplifica: Para ser efectivas, hay que ser estratégicas. Muchas pensamos que apenas consumimos ciertos productos, pero cuando nos paramos a analizar el gasto anual, a menudo nos damos cuenta de que es mucho más elevado de lo que pensábamos. Para ser más efectiva, lo mejor es evaluar lo que compramos y simplificar al máximo. Identifica cuáles son los productos que más consumes, investiga sobre sus impactos y busca alternativas. Una vez que las haya encontrado, intenta mantener esos hábitos de compra porque te facilitarán la tarea. Si cambias continuamente tu lista de la compra, tendrás que investigar mucho más.

Como ya hemos apuntado, en el consumo crítico nada es blanco o negro. Es todo una escala de grises que es lo que hace realmente difícil esta carrera de fondo.

Si nunca te habías planteado el consumo crítico antes, pero el confinamiento te ha abierto interrogantes y ahora quieres aportar una diferencia con tus decisiones de compra, te proponemos que empieces identificándolas de esta forma sencilla, tipo semáforo:

  • SEMÁFORO VERDE: son aquellos proyectos de la economía social y solidaria (ESS) que basan sus proyectos en principios éticos y sostenibles. Te remitimos de nuevo a nuestro directorio para identificar algunas de las más importantes. Son los que tienen un impacto positivo mayor e idealmente, serían la mejor decisión de compra. Sin embargo, no siempre son accesibles, ya sea geográficamente – porque no haya alternativas donde vives- o económicamente -porque su coste se salga de tu presupuesto.
  • SEMÁFORO NARANJA: si no puedes permitirte escoger productos de la ESS, intenta al menos ir a una opción intermedia de comercios y empresas que tal vez no se basen en esos principios éticos y sostenibles, pero que al menos no supongan una concentración y una acaparamiento de los recursos. Son las tiendas de barrio, las pequeñas y medianas empresas y otros proyectos alternativos, de los que hablábamos en el punto 4.
  • SEMÁFORO ROJO: son aquellas empresas que se rigen bajo los principios de maximización del beneficio a toda costa y que es mejor evitar. Sobre todo, evita comprar a aquellas empresas que, con prácticas abusivas, han conseguido crecer hasta el punto de tener una posición de ventaja en el mercado que les permite establecer las reglas y profundizar en esos abusos. Son los Amazons, los Mercadonas, los Googles, o los Glovos, por poner sólo algunos de los ejemplos de las empresas que más han ganado con esta crisis.

6. Crea comunidad: Durante las semanas de confinamiento se han reforzado las redes vecinales ya existentes y se han creado nuevas. Si has participado en alguna, no dejes que mueran porque seguirán siendo necesarias en el futuro. Y si no lo has hecho, nunca es demasiado tarde. Busca las que se hayan formado en tu barrio. En Twitter puedes seguir algunas de las actividades que se están desarrollando con los hashtags #RedesVecinalesQueAlimentan y #LaFuerzaDeUnEquipo.

En este mapa podrás encontrar también muchas de las redes:

7. Difunde las iniciativas.  La visibilidad es fundamental para que proyecto alternativos puedan sobrevivir. Difunde aquellas iniciativas que conozcas en lo virtual y en lo real. Nosotras comenzamos a principios de la cuarentena la campaña de #ViralizaEcosocial para ayudar a los proyectos de la Economía Social y solidaria a llegar a más personas. Instagram ha habilitado también una función para compartir en los stories los perfiles del pequeño comercio. Las posibilidades son infinitas, desde los chats personales, a los foros de las asociaciones de barrio o el boca a boca.

8. La batalla medioambiental no está perdida (o no del todo). Hace unas semanas hablábamos de la dimensión medioambiental de esta crisis de la COVID19 y por qué no compartíamos el entusiasmo sobre el posible impacto ecológico positivo que iba a tener. Semanas después ya parece más claro que hay más riesgos que oportunidades y que, aparte de los intentos de debilitar las leyes medioambientales en muchos lugares del mundo – España incluida -, el mundo ha dado varios pasos atrás en la lucha contra el plástico, mientras la industria ha aprovechado la oportunidad para incrementar la deforestación. La batalla contra el plástico y el material de un solo uso es ahora difícil de librar, ya que mascarillas y guantes son necesarios para evitar contagios. Pero podemos centrar nuestros esfuerzos en otros impactos:

  • Intentar consumir al máximo productos de proximidad: uno de los mayores impactos de nuestro consumo es el desplazamiento de mercancías, no sólo desde otros países, también dentro de las lindes del continente. Así en Europa, más del 70% de las emisiones del sector se deben al transporte terrestre, y en buena parte, lo que se desplazan no son personas, sino mercancías. Intenta comprar productos producidos lo más cerca posible. Los grupos de consumo y tiendas agroecológicas suelen ser una forma de encontrarlos, al menos para la alimentación.
  • Reducir el consumo de carne: No es algo nuevo. Sabemos bien que la carne tiene una alta huella medioambiental. Intenta reducir su consumo y optar por productos de ganadería extensiva agroecológica si vas a consumirla.
  • Evitar productos sobreempaquetados: Buena parte de los productos procesados que nos venden tienen un empaquetado excesivo. La crisis del coronavirus ha hecho que productos que habían empezado a venderse a granel también volvieran a ser empaquetados en muchas superficies. Los estudios apuntan a que la comida no es un vector de transmisión del virus, por lo que no sería necesario si se toman las precauciones generales aconsejadas para la vida cotidiana.
  • Apoyar proyectos sostenibles: Si puedes, apoya a proyectos que trabajen por la conservación medioambiental, no sólo productos sostenibles, sino también como proyectos de reforestación y recuperación de ecosistemas. En este post, nosotras os recomendábamos algunos de esos proyectos.

Como siempre dejamos los comentarios abiertos para vuestras reflexiones y aportaciones. Y os recordamos que hemos publicado un directorio para ejercer un boicot positivo y constructivo en estos tiempo de desescalada.