Los medicamentos llegan al medioambiente por varias vías:
EXCRETADOS POR HUMANOS:
Algunas estimaciones sugieren que los residuos farmacéuticos debidos al uso humano representan más del 80 % de la carga total en el medioambiente, en gran medida por la incapacidad de las actuales plantas de tratamiento de aguas residuales para eliminar completamente los productos farmacéuticos.
DESECHADOS POR LOS HOSPITALES
Los hospitales e instalaciones de atención médica, por su propia actividad sanitaria, en la que emplean, por ejemplo, agentes de contraste por imágenes, desechan residuos farmacéuticos muy específicos y de uso habitual.
FÁRMACOS VETERINARIOS
Los residuos farmacéuticos de uso veterinario entran en el medioambiente principalmente a través de la excreción animal, dando lugar a menudo a residuos ambientales localmente significativos cuando el estiércol se aplica directamente como fertilizante en el caso del ganado. La medicación de animales de compañía también alimenta esa fuente de residuos farmacéuticos en el medioambiente, de hecho, existe una especial preocupación respecto a los parasiticidas tópicos (las pipetas para garrapatas, pulgas, etc.), extremadamente tóxicos para los invertebrados y que pueden pasar al medioambiente si el animal de compañía en cuestión se baña, por ejemplo, en una masa de agua.
FÁRMACOS DE INDUSTRIAS, ESPECIALMENTE EN ASIA
En los países occidentales, esta no suele ser la principal fuente de residuos farmacéuticos en el medioambiente. Sin embargo, las descargas industriales pueden ser significativas en regiones donde las regulaciones ambientales y su aplicación son menos estrictas. Debemos recordar que la producción farmacéutica se subcontrata parcialmente a países donde los costos de producción son más bajos, particularmente en Asia.
La industria farmacéutica en Asia: Según la publicación de 2025 del Generation Green Working Group Medicines and The Environment, Challenges and solutions for sustainable pharmacy, las mediciones en aguas residuales tratadas, aguas naturales y aguas subterráneas de varios pozos en Hyderabad, India (un importante centro de producción de fármacos), lanzó elevadas concentraciones de hasta 12 productos farmacéuticos, especialmente antibióticos. La ciprofloxacina se detectó en las concentraciones más altas, alcanzando 14 µg/mL en aguas residuales tratadas, 6,5 µg/mL en aguas superficiales y 0,014 µg/mL en aguas subterráneas. Investigaciones posteriores en la misma región identificaron bacterias multirresistentes en fuentes de agua naturales e incluso agua del grifo.
FÁRMACOS QUE SE TIRAN SIN ABRIR O GASTAR
Las estimaciones indican que entre el 3 % y el 50 % de los productos farmacéuticos comprados para uso doméstico terminan como residuos. Las encuestas de la OCDE revelan que la eliminación de residuos farmacéuticos por el desagüe es una práctica común en todo el mundo, siendo precisamente el método de eliminación más dañino.
La diferencia entre peligro y riesgo: Los medicamentos ampliamente utilizados, como los antiinflamatorios, los antibióticos, aquellos para reducir el colesterol y las terapias de reemplazo hormonal, generalmente muestran las concentraciones más altas en los estudios ecotoxicológicos. Sin embargo, hay que tener en cuenta que los riesgos ambientales, también para la salud, dependen de factores como su persistencia, capacidad de bioacumulación o toxicidad, es decir, la concentración a la que causan daño a los diversos organismos. “Es importante diferenciar entre lo que es el peligro y lo que es el riesgo”, señala Unax Lertxundi, quien cree necesario avanzar en dicha explicación a fin de no alertar a la población sobre la idoneidad de consumir el agua de nuestros grifos con total seguridad: “El peligro es una característica intrínseca del propio fármaco, digamos que hay fármacos que por sus características son peores para el medioambiente porque persisten durante mucho tiempo, porque tienden a cumulares en la biota (conjunto de todos los organismos vivos que habitan en una región geográfica o ecosistema específico), y luego porque son muy tóxicos a concentraciones muy bajas, esa tres características hacen que sea más peligroso; ahora, si el uso de ese medicamento es que lo toman dos pacientes en toda España, pues es muy difícil que eso vaya a ser un riesgo para el medioambiente. Hay que tener en cuenta, por tanto, no solo la peligrosidad, sino el grado de exposición por el nivel de uso de ese medicamento. Cuando se monitorizan fármacos se intenta priorizar y buscar aquellos que presuponemos que van a suponer un mayor riesgo”.


