Caligrafí­as sostenibles sí­, pero… mejor no imprimir

Escribir en el ordenador es uno de los actos más comunes de nuestro dí­a a dí­a. Imprimir lo que escribimos o nos enví­an suele ser el siguiente paso. A veces por pura comodidad «“mucha gente prefiere leer en papel- y a veces por necesidad, el caso es que cada dí­a se imprimen millones de páginas con el consiguiente gasto de papel y tinta. Hasta ahora, podí­amos utilizar papel reciclado y, por supuesto, evitar imprimir lo innecesario, que siempre es la mejor opción, pero ahora, además, podemos hacer de la elección de nuestra tipografí­a un acto más ecológico y, también, más solidario. ¿Cómo? Gracias a algunos proyectos que hemos conocido hace poco y de los que queremos hablaros.
El primero es la que se autodenomina «˜la tipografí­a sostenible más bella del mundo«™. Se llama Rymon Eco,  se puede descargar gratuitamente y su secreto radica en que la separación de las lí­neas es menor de lo habitual, algo imperceptible al ojo humano, pero que consigue ahorrar hasta un tercio de tinta respecto a las fuentes habituales. Un ahorro que supondrí­a reducir hasta 6,5 millones de toneladas de CO2 cada año si todos la usásemos. De momento, son casi 50.000 las personas que se ha descargado esta tipografí­a que no sólo ayuda a contaminar menos, sino también a ahorrar más.  Algo para lo que también debemos recurrir a recursos fáciles y de sentido común como disminuir los márgenes, evitar las negritas o disminuir el tamaño de letra.

A la hora de imprimir, también podemos instalar un software especí­fico para reducir nuestra huella ecológica. Se trata de Ecofont (este sí­, de pago), del que nos informó Javier Saborido en twitter  Lo que hace este programa  es perforar cada una de las letras que imprimimos, de tal manera que sólo la mitad es tinta y la otra mitad estos agujeritos, totalmente imperceptibles. De esta manera, podemos ahorrar un 50% de tinta incluso manteniendo la misma fuente de siempre.

Sin embargo, todo esto tiene un «˜peligro»™ oculto, como advertí­an hace unos meses en Slate. Incluso, insinúan desde la publicación, podrí­a tratarse de una estrategia comercial. Al fin y al cabo, para las empresas imprimir consumiendo menos tinta es mejor que no imprimir nada. O sea, las compañí­as pretenden que te sientas bien imprimiendo de «˜manera sostenible»™ con tal de que no te pares a pensar que, en realidad, la mayorí­a de lo que imprimes es totalmente innecesario. Especialmente en la época de las tablets y otros dispositivos digitales en los que podemos leer sin problemas. ¿Qué os parece a vosotros?