Puertas: La vida que llevamos, el mundo que queremos

Descubrir las causas, conocer las consecuencias y situarnos a nosotros mismos en el camino que une los dos extremos; comprender nuestro modelo de consumo, entender que todo está interrelacionado e indagar en las formas de cambiarlo sin perdernos en los ‘falsos remedios’ que se nos proponen en muchas ocasiones. Todo esto es lo que encontramos en la exposición ‘Puertas’. / Por: María Rubiños y Aurora M. Alcojor

Carro de Combate ha visitado ‘Puertas. La vida que llevamos; el mundo que queremos’, una muestra ambulante que lleva ya varios años recorriendo España y que ahora recala, actualizada, en Madrid, donde estará hasta el 28 de junio.

expo_Puertas_ConsumoCuidadosamente pensada para captar la atención del ciudadano medio, -no necesariamente implicado en cuestiones sobre el consumo o los recursos-, la muestra comienza en el salón de casa. Ese típico salón que bien podría estar patrocinado por una marca comercial cualquiera, digamos sueca. Ése que creemos que marca el estándar de vida de toda una generación pero que, en realidad, sólo representa a la vida de 1 de cada 6 personas en el mundo.

Desde allí, cuatro artículos cotidianos nos marcan el camino a seguir: un filete, un juguete de plástico, un móvil y una sudadera. Cuatro artículos cotidianos que nos abren la puerta a toda una cadena de producción que lleva aparejada explotación, expolio de recursos, contaminación, trabajo esclavo… Un mundo que se expone de forma clara ante el visitante, ya sea adulto o infantil (buena parte de las visitas guiadas provienen de colegios, para los que han preparado una recomendable Guía Didáctica).

“Adaptamos algo la forma, pero no el contenido, porque ésta es la realidad”, explican Pepe Ruiz  y Laura Delgado, encargados de las visitas guiadas. Un recorrido de aproximadamente hora y media en la que el visitante se ve enfrentado a sus propio día a día y en el que se intenta hilar un discurso estructurado en el que las acciones de cada cual tienen causas y consecuencias.  Hilado a través de preguntas y reflexiones sencillas:”¿Necesitas un móvil nuevo cada año? En realidad no, pero lo quieres. Tienes la sensación de sensación de necesitarlo. ¿Os ha pasado alguna vez?”  La respuesta es unánime. Claro que sí, dicen, especialmente los adolescentes. Es la obsolescencia percibida, uno de los muchos temas que se tratan mediante ejemplos concretos a lo largo de la visita.

Consumismo_habitoUna exposición larga pero amena, muy visual, completa y directa. Con lemas sencillos y  textos cortos que apuntan a las causas, ejemplos cotidianos y recursos de todo tipo para completar una muestra multidisciplinar y multimedia, en la que encontramos recursos audiovisuales, material fotográfico, recortes de prensa y artículos de la vida diaria.

Hay alternativas, pero a veces son son ‘falsos remedios’

Una muestra en la que, además, no se han olvidado de un aspecto fundamental al hablar del consumo: las alternativas. Y lo hacen recordando que no todo lo que parece ‘una buena idea’, lo es realmente. A veces nos topamos con ‘los falsos remedios’, la ayuda (per)vertida: propuestas de solución que no atacan las causas del problema; puertas ficticias, bienintencionadas o no, que no tienen capacidad de influir en las causas de la desigualdad, que no pretenden cambiar las cosas sino permitir que todo siga igual: manteniendo los privilegios de unos pocos evitándonos la mala conciencia.Falsos remedios
Sin embargo, sí hay alternativas. Sería un error creer lo contrario. Se puede vivir, consumir y progresar de otra manera. Y para ello hay que dejar de lado la resignación y pasar a la acción. Esto es lo que muestra la última parte de la exposición, denominada ‘Mundos Posibles’. Esta última sección es un canto a la esperanza basada en el hecho de que muchos de los cambios positivos que ha vivido nuestro mundo han tenido su origen en un pequeño grupo de personas obstinadas en cambiar las cosas, por difíciles que parecieran sus objetivos. Así, se repasan de manera visual ejemplos de movilizaciones ciudadanas cuyas reivindicaciones se han acabado alcanzando, cambiando la vida de mucha gente. Laura y Pepe señalan que esta parte de la muestra busca que el visitante no se vaya a casa con la sensación de que todo está perdido. “Ese es precisamente el juego; conseguir que la ciudadanía crea que la situación es injusta y negativa, pero que no tiene remedio”. Contra esa sensación de impotencia, emergen las pequeñas semillas del cambio: ejemplos de iniciativas concretas o de acciones que cada uno puede desarrollar de forma individual y que, al contrario de lo que muchas veces se transmite, poco a poco contribuyen a forzar un cambio global en lo que a consumo se refiere.

Mundo posible ok

** Imágenes de la exposición tomadas por María Rubiños.

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