Cambio Climático en África

Este fin de semana, la Organización Mundial de los Mares alertaba de que el calentamiento de los océanos está alcanzando niveles récord. Sudán del Sur lleva meses sufriendo terribles inundaciones , Ciudad del Cabo se enfrentó hace unos años a su sequía más grave y prolongada, el nivel del mar ahoga pueblos enteros en las costas africanas y son muchos los organismos internacionales que sitúan a África como el continente más afectado por el cambio climático.

De todo esto trata el libro “El cambio climático en África: efectos, estrategias de adaptación y soluciones africanas”, de nuestra compañera Aurora Moreno Alcojor, un texto que ganó el Premio de Ensayo Casa África 2020 y que ahora publica Catarata. Un libro en el que intenta explicar por qué los impactos provocados por el cambio climático serán mayores en el continente africano, precisamente el que menos contribuye al calentamiento global.


El fotógrafo congolés Badouin Mouanda dedicó el pasado 2020 la serie ‘Le ciel de Saison’ a los efectos que el cambio climático está teniendo en el continente. ® Badouin Mouanda

El texto aborda algunas de las principales dificultades que ya se están viviendo en el continente: el aumento del nivel del mar y la erosión costera en la costa occidental africana, la disminución de las fuentes de agua dulce -lagos que se consumen, desaparición de acuíferos…-, el avance de las tierras áridas, disminución de los bancos de pesca… Una realidad que viene marcada, además, por la situación estructural del continente: falta de infraestructuras, aumento de la población y una agricultura que depende de las lluvias y que se ve, además, amenazada por procesos de acaparamiento de tierras y establecimiento de grandes áreas de monocultivos.

Todo ello está provocando ya grandes movimientos de población, generalmente dentro de las fronteras de los propios países africanos. Este es otro de los temas abordados en el ensayo: dónde se están produciendo estos fenómenos, qué consecuencias tiene y cómo deberían ser consideradas estas poblaciones. ¿Han de ser considerados “refugiados climáticos”, o el hecho de añadir apellidos al término servirá solo para disminuir los derechos que implica la condición de refugiado? El debate entre los expertos está abierto.

Finalmente, el ensayo aborda las diferentes propuestas que, desde el propio continente, se están ofreciendo frente al reto del cambio climático. En primer lugar, un enfoque entendido desde la justicia climática, por el cual los países africanos y otros de los considerados “menos desarrollados” deben recibir compensaciones por los estragos que provoca el cambio climático; pero también, una visión como actores activos de su propio desarrollo, apostando por iniciativas como la Muralla Verde Africana, en el Sahel, y el desarrollo de energías renovables.  Una línea en la que algunos gobiernos ya han avanzado: Kenia hace un uso intensivo de la energía geotérmica, Senegal ha puesto en marcha numerosos parques eólicos y solares, Marruecos tiene una avanzada estrategia de lucha contra el C02… Un reto en el que, sin embargo, no están ni mucho menos todos los países del continente, -especialmente aquellos que disponen de grandes recursos de hidrocarburos-, y que, además, se enfrenta a la necesidad de hacer llegar la electricidad a toda su población.

Por último, el texto reseña algunas de las alternativas que la propia población está poniendo en marcha, desde la recuperación de saberes ancestrales a la movilización de la juventud para que se tomen medidas y la lucha contra el cambio climático se convierta en una prioridad.  

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