#ElAguaQueNoVemos: una llamada de atención a la huella hídrica de nuestra alimentación

El agua es imprescindible para la vida y, sin embargo, no todo el mundo tiene acceso a ella: según un estudio reciente de Naciones Unidas, 2.000 millones de personas no cuentan con acceso a servicios de agua gestionados de forma segura y 3.600 no tienen acceso a saneamiento seguro.

Esta falta de acceso al agua está muy a menudo relacionada con el actual sistema de producción y comercialización de productos alimentarios que está poniendo en peligro la disponibilidad de agua y alimentos para poblaciones vulnerables de países en desarrollo. Es lo que se ha llamado ‘agua virtual’, aquellos recursos hídricos destinados a la producción, transporte y comercialización de alimentos que, en muchos casos, se dedican a la
exportación muy lejos de los lugares donde se produjeron.

Es lo que analizamos en nuestro último informe, elaborado junto a la organización Ongawa, en el que alertamos sobre los impactos de la huella hídrica que llevan asociados algunos productos alimentarios que consumimos habitualmente como el café, el arroz o la carne de vacuno y que importamos habitualmente de países en desarrollo.  

El término ‘Agua Virtual’ surgió en los años 90 de la mano del geógrafo británico John Anthony Allan, quien había pasado varios años estudiando sobre la escasez de agua en Oriente Próximo, para referirse a la cantidad total de agua que se necesita para obtener un producto. Esto incluye el agua utilizada durante el cultivo (ya sea de la lluvia o de riego artificial), el procesamiento o fabricación, el transporte hasta el punto de destino y su venta. Es una magnitud que nos permite trazar una sutil línea entre nuestro propio consumo y el agua necesaria para hacerlo posible. Especialmente cuando determinadas zonas o países se dedican a la exportación de productos que llevan implícita una enorme agua virtual.

Puedes descargar el informe aquí

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Ir arriba