¿Puede el ecodiseño atenuar las consecuencias del comercio online?

Durante el mes de marzo estamos hablando de la importancia del diseño en el impacto de un producto. Raquel Torija, comunicadora especializada en ecodiseño, nos explica algunas de las claves en una serie de artículos que finaliza con este artículo. En el primer artículo hablaba de los principios del ecodiseño y su importancia.  En el segundo, repasó la legislación europea al respecto y la respuesta en España. Aquí analiza cómo el diseño puede reducir el impacto del comercio online 

La pandemia ha dado un empujón definitivo al comercio online en España. Así, las compras a través de internet se multiplicaron por cinco en nuestro país durante 2020, según la consultora McKinsey. 

Este incremento, sin embargo, tiene un alto coste medioambiental. La digitalización se ha convertido, de hecho, en un arma de doble filo. Por un lado, se ha erigido como herramienta fundamental para la lucha hacia la sostenibilidad y contra el cambio climático; por otro, ha provocado consecuencias muy poco deseables, como las relacionadas con el comercio electrónico y que se manifiestan, especialmente, en tres problemáticas acuciantes:

  • El problema de la denominada última milla, distancia que separa el último punto de distribución generalista (de un producto) del domicilio de destino y que supone un gasto en carburante muy deficiente.
  • El gran hándicap del sistema de distribución: la logística inversa. Cantidades ingentes de devoluciones de bienes que alcanzan incluso el 50 % del total de las compras online en sectores como el de la moda y que requieren millones de desplazamientos de vehículos a motor.
  • El embalaje sobredimensionado, que supone un verdadero problema derivado del uso excesivo de materiales como el cartón y del desaprovechamiento de espacio y consiguiente aumento en el coste del transporte.

Y es que, el mundo de las compras on line supone un desenfrenado ir y venir de mercancías por las calles de nuestros pueblos y ciudades. Productos que van y vuelven una y otra vez porque no se pueden entregar; mercancías que son devueltas por las y los consumidores, y una ingente cantidad de envoltorios. Realidades de nuestro día a día a las que los expertos han puesto nombre con el ánimo de visibilizarlas, más si cabe, y llamar la atención así sobre la necesidad de combatirlas. 

Todas estas dificultades constituyen un freno en la lucha contra el cambio climático y suponen un gran inconveniente para el sector logístico, que se pregunta cómo transportar, de manera eficiente, y cómo gestionar las devoluciones para minimizar su impacto, no solo medioambiental, sino económico. 

En este sentido, el ecodiseño tiene mucho que decir, porque es capaz de repensar un producto para poner fin a los problemas de logística, paquetería, distribución, etc., de la comercialización online de un bien concreto, minimizando así el impacto sobre el medioambiente.  Un producto ecodiseñado de forma correcta es un producto que garantiza el ahorro de costes gracias a la optimización de la superficie de almacenaje, de los desplazamientos y del consumo de combustibles.

Un ejemplo de cómo replantear el diseño de un producto para optimizar su almacenaje y distribución en pro del medioambiente nos llega de la mano de DICHA&HECHO

Esta marca, que comercializa de forma online productos de limpieza ecológicos, ha diseñado envases poco pesados para reducir la cantidad de combustible necesario en su transporte y así reducir la huella de carbono de su actividad.

No solo eso, además, esta marca española ha abrazado un sistema de producción local, de proximidad; emplea energía 100 % renovable para el almacenamiento y fabricación de sus productos, ha apostado por un empaquetado en cartón reciclado y reciclable, sin plásticos, y se ha decantado por la reutilización de los envases, ya que comerciliza las recargas y los sprays por separado, para que estos últimos puedan ser usados hasta que cumplan con su ciclo de vida.

Lo cierto es que cada vez encontramos más iniciativas como estas en el mercado, aunque no en el mayorista, sino en lugares como el Mercado Social de Madrid. Muchas de estas iniciativas, por no decir casi todas, se abren camino al margen de las grandes superficies comerciales, exigiendo a consumidores y consumidoras una labor extra de compromiso en la búsqueda y adquisición de dichas alternativas.

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