¿Por qué este blog?

Millones de personas trabajan en todo el planeta en condiciones análogas a la esclavitud para engrasar la máquina del consumo y el incesante proceso de acumulación de capital que requiere el sistema económico capitalista. Esta esclavitud posmoderna no es un vestigio de prácticas arcaicas que sobrevivieron a la introducción del capitalismo, sino un instrumento que el sistema utiliza para favorecer esa rueda interminable del consumo.

Desde que se consolidó la deslocalización de la producción a nivel planetario, en un proceso paralelo a la mejora de las condiciones laborales en Europa y Estados Unidos, las empresas multinacionales escudriñan los rincones del planeta donde las legislaciones laborales son más laxas y los salarios, más bajos. Paralelamente, una agresiva propaganda legitimadora del sistema ha ido consolidando falsos mitos que se han instalado en el imaginario colectivo. Como que este es el único de los sistemas posibles, que es el único viable y el más eficiente, cuando es evidente que el capitalismo es un sistema económico no sólo extremamente injusto socialmente, sino también muy despilfarrador. Un sistema que basa su viabilidad en el crecimiento infinito es simplemente absurdo e insostenible en un planeta con recursos finitos.

En las últimas décadas, la sociedad civil ha comenzado a pedir responsabilidades a las empresas y a entender el consumo como un acto polí­tico. Queremos que esta web se convierta en un foro para el intercambio de información y de ideas, y pedimos encarecidamente vuestra colaboración para ir tejiendo redes que fomenten nuevas alternativas, desde el activismo social para exigir a las empresas responsabilidades hasta la organización de mercadillos de intercambio y otras iniciativas que nos permitan desmarcarnos del rodillo del sistema. Queremos saber cuál es el origen de las cosas y cuáles son sus consecuencias. Y buscar soluciones para que este mundo sea más habitable para todos y no sólo para unos pocos.

Os pedimos vuestra colaboración, que compartáis con nosotras las informaciones que consideréis relevantes, que nos hagáis sugerencias y crí­ticas para mejorar y crear redes. Como dijo Margaret Mead, «nunca dudes de que un pequeño grupo de personas comprometidas y pensantes pueden cambiar el mundo. En realidad es lo único que ha logrado cambiarlo.»