El dí­a después

Comienza una nueva etapa para Carro de Combate. Ayer enviamos a nuestros mecenas la versión revisada de Amarga dulzura, nuestro ensayo sobre las diferentes fases de la cadena de producción del azúcar y las consecuencias ambientales y sociales que la caña y la remolacha dejan a su paso por aquellos lugares donde se cultiva y refina. Ha sido una inmersión que ha durado meses, desde que, a fines del año pasado, arrancamos la campaña Por un azúcar menos amargo, en la que, por primera vez, recurrí­amos al microfinanciamiento para recaudar fondos para nuestra investigación. Los más de cien mecenas que han aportado alrededor de 1.700 euros han hecho posible que salga adelante nuestro proyecto, aunque esta cantidad no cubre los costos de producción del libro: por eso hemos decidido ponerlo a la venta hasta cubrir esos costos, con idea de difundirlo libremente después. De momento, y esta vez sin apremios, iremos trabajando para seguir mejorando el texto y conseguir la financiación necesaria para publicar una edición impresa próximamente.

Esta investigación ha sido para nosotras una aventura muy enriquecedora. Profundizar en la cadena de producción de un mismo producto nos permite ofrecer una visión de conjunto que elimina esa disolución de responsabilidades a la que asistimos cada dí­a: desde los medios de comunicación hasta la ciencia, nos hemos acostumbrado a que nos entreguen el conocimiento en pildorazos, en fascí­culos, ofreciéndonos apenas pequeñas visiones de hechos concretos sin aparente relación unos con otros. Pero sabemos que, en el mundo real, todo está conectado. El aumento de la diabetes en Estados Unidos, la pobreza ancestral en Pernambuco -tierra de cañaverales-, la desertificación del suelo en Cuba y los desplazamientos campesinos en el Sudeste asiático tienen un nexo en común. Eso es lo que nos hemos propuesto desentrañar en Amarga dulzura. Sabemos que estamos muy lejos de dar todas las respuestas, pero esperamos, al menos, lanzar algunas preguntas interesantes.

Concluida una fase, comienza otra. Cerramos la campaña del azúcar, pero seguimos necesitando vuestro apoyo económico para llevar este proyecto adelante. Ya trabajamos en el próximo paso: el segundo Informe de Combate. Estamos consultando a nuestros mecenas para saber qué producto queréis que investiguemos. Y, como siempre, estamos abiertas a vuestras sugerencias.

Seguimos en la brecha, cada dí­a más convencidas de que el consumo es un acto polí­tico, y la primera batalla es la de la información.

* Ilustración de Silvana Martins.