Queremos saber cómo influye el aceite de palma en tu salud

20150817_161616
Otro de los temas que queremos conocer a fondo con nuestra investigación sobre el aceite de palma es cómo afecta, si es que lo hace, a nuestra salud. De momento, sólo sabemos que el asuntos levanta mucha controversia, pues nos encontramos con especialistas y estudios que ofrecen versiones muy distintas

La realidad es que su consumo, a pesar de ser masivo en nuestros días, es muy reciente en la dieta de los consumidores occidentales (en África se ha utilizado durante siglos, pero en un contexto de tipo de alimentación y forma de vida muy diferente) y sus consecuencias no están del todo claras. Ya sea por intereses ocultos o, simplemente, porque la ciencia está sujeta a revisión (lo explican muy bien en el artículo En qué quedamos, ¿es bueno o malo?, galardonado con el Premio Prisma al Mejor Artículo de Divulgación Científica, en el que se explica por qué la ciencia ‘cambia de opinión’ y por qué, a veces, “lo que hoy es beneficioso mañana pasa a convertirse en dañino, o viceversa”) el caso es que el tema no está claro. Por eso queremos investigar, preguntar, hablar con especialistas y poder ofreceros una versión completa de la situación.

Durante un tiempo, el aceite de palma pareció el sustituto perfecto para otras grasas vegetales que necesitaban ser hidrogenadas antes de su uso. Sí está demostrado que el consumo regular de grasas hidrogenadas (también conocidas como grasas trans) incrementaba el riesgo de enfermedades cardiovasculares, así que, al no necesitar el aceite de palma tal proceso, se presentó como un producto saludable que, además, es rico en vitamina E.

Sin embargo, no podemos olvidar que el aceite de palma tiene casi un 50% de grasas saturadas y son muchos los expertos que afirman que éstas también provocan la obstrucción de las arterias, lo que conlleva problemas coronarios. Así lo afirma, por ejemplo, un estudio del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), de 2009  en el que aseguran que el aceite de palma no sirve como sustitutivo de las grasas hidrogenadas.

Sin embargo, no todos lo tienen tan claro. En el libro La palma de la controversia. La palma aceitera y los desafíos al desarrollo (2013), los investigadores Alain Rival y Patrice Levang, escriben: “según algunos estudios, una ingesta alta de ácidos grasos saturados puede estar vinculada a un incremento del riesgo cardiovascular, pero otros estudios demuestran que esta relación es débil o inexistente”.

En lo que sí están de acuerdo la mayoría de los especialistas, es que su consumo no es aconsejable en grandes cantidades (como casi todo). Y precisamente de ahí viene el peligro: como venimos repitiendo, este aceite lo encontramos en buena parte de los productos que consumimos, muchas veces sin saberlo (el chocolate, las galletas, la bollería industrial…). Y la situación es especialmente grave en algunos países en desarrollo, por ejemplo India y China, dos de los principales consumidores de este aceite, pues su buen precio hace que se utilice para prácticamente todo.

Ante todas estas dudas, sólo nos queda sino investigar, informarnos, preguntar y compartir lo que averigüemos. Si tú también tienes dudas y quieres ayudarnos con el proyecto, recuerda que ¡¡SÓLO NOS QUEDAN TRES DÍAS para poder hacerlo realidad!!