Aceite de palma: una industria modelada por los mercados financieros

Como parte de nuestra investigación ‘Uno de dos. El aceite de palma en tu vida diaria’, Amigos de la Tierra nos apoyó económicamente para que pudiéramos dedicar más tiempo y recursos a investigar la relación entre los mercados financieros y la industria del aceite de palma. Gracias a ellos hemos podido realizar dos documentos en los que detallamos cómo los inversores especulan y modelan el mercado de las materias primas en general, y el del aceite de palma, en particular. Y recuerda que si nos quieres ayudar a seguir investigando lo que consumes cada día, puedes hacerte mecenas de Carro de Combate aquí. 

Zamzarmi aún recuerda cuando los rojos frutos que dan sus palmas se vendían a un precio de tres a cuatro veces más elevado al de hoy, hace apenas cinco años. “Antes se pagaba mucho más por el aceite de palma, pero desde hace varios años el precio es muy bajo”, asegura este campesino indonesio. Zamzarmi, un pequeño propietario que tiene una plantación de tres hectáreas en la provincia de Riau, en la isla indonesia de Sumatra, sabe que también hubo tiempos peores y que hace tres lustros el aceite de palma se pagaba a la mitad del precio actual.

La línea de los precios internacionales del aceite de palma durante los últimos diez años parece una montaña rusa en el que las subidas y bajadas son a menudo pronunciadas. En 2004, esta materia prima que supone un tercio del aceite que se consume mundialmente y que se utiliza principalmente en alimentación y cosmética, se pagaba en la bolsa de Malasia, el principal punto de compraventa de los títulos de aceite de palma, a menos de 400 dólares estadounidenses por tonelada métrica. En febrero de 2011, el aceite de palma rozaba los 1250 dólares por tonelada, su récord histórico. El último dato registrado para noviembre de 2016 se situaba en 755 dólares(1), casi 200 dólares más que los precios que se pagaban a principios de año.

La teoría económica liberal clásica dice que los precios se forman de manera sencilla en el punto de confluencia entre el precio por el que el productor está dispuesto a vender su mercancía y el cliente, a comprarla. Es, a primera vista, un escenario en el que los elementos que entran en juego están directamente relacionados: el coste de las materias primas, la dificultad para fabricar el productos, las condiciones climáticas en el caso de las materias primas agrícolas, los gustos del consumidor o los productos sustitutivos, entre otros. Es un escenario complejo, pero relativamente tangible.

La realidad es, sin embargo, mucho más compleja. Esa línea de la montaña rusa es tan sólo uno de los factores que influyen en el precio que cobra Zamzarmi por su materia prima. A las condiciones climáticas, la competencia de otros plantaciones en su propio país o a miles de kilómetros o la especulación, se añaden la acción de numerosos actores, desde gobiernos a inversores privados u organizaciones internacionales que también modifican lo que se paga por el popular aceite. ” Es muy difícil prever gastos e ingresos”, dice Zanzarmi. En mayo de 2016, cuando Zanzarmi fue entrevistado, cobraba 1500 rupias indonesias (11 céntimos de euro) por kilo de fruto. Cada mes saca una media de 5 toneladas en sus tres hectáreas, por las que cobra 750000 rupias (534 euros). Sin embargo, a la incertidumbre del precio del aceite de palma se suma el importe cambiante de los pesticidas y fertilizantes que necesita para su plantación. El balance final de lo que ganará a final de mes nunca está claro.

Pero, al igual que en otros sectores agrícolas, los mercados financieros tienen cada vez un papel más importante en la industria. Un dato lo ejemplifica. Tan sólo en la Bolsa de Malasia se compran y venden títulos de aceite crudo de palma por valor de unos 250 millones de toneladas, es decir, unas 5 veces el valor real de la producción mundial de esta materia prima. En 2015, el presidente del mercado de valores malasio calculaba que la cifra aumentaría a los 310 millones de toneladas (2).

Hay, sin embargo, pocos estudios sobre el impacto real de los mercados financieros en los precios finales de esta materia prima. La financiarización general de las materias primas, sin embargo, ha sido a menudo relacionada con una mayor volatibilidad de los precios debido a la especulación que buscan los inversores. Oxfam lo define así: “El comercio de todas las materias primas está caracterizado por un alto nivel de riesgo. Un buen número de factores – desastres naturales, malas cosechas, cambios políticos o económicos – pueden afectar los precios de las materias primas, lo que puede tener impactos a lo largo de la cadena de producción. Mientras que los precios pueden cambiar rápidamente, los agentes negocian con un suministro que es voluminoso, caro de almacenar y recolectado sólo en ciertos periodos del año. Los precios son resultado de igual manera de la oferta y la demanda anticipadas como de las condiciones existentes” (3).

El aceite de palma es, sin embargo, algo especial. Las grandes palmas aceiteras tardan entre 3 y 4 años en dar sus primeros frutos y se mantienen productivas durante al menos 20 años más. “Las plantaciones de palma son apuestas de toda una generación familiar, a veces incluso de varias”, asegura Johan Verbug, asesor sobre cadenas de producción en favor de los pobres (advisor on Pro-Poor Value Chains) de Oxfam. La producción es así poco flexible, lo que puede llevar a una mayor volatilidad de los precios. Por otra parte, aunque el aceite de palma es el favorito de buena parte de la industria, por su versatilidad y bajo precio, se puede sustituir fácilmente, especialmente por soja. Durante los últimos años, con el impulso del uso del aceite de palma como biocombustible se ha añadido una nueva variable: el también fluctuante precio del petróleo.

El papel del sector financiero en la industria del aceite de palma va más allá de las pérdidas o beneficios que puedan obtener los inversores o, incluso, el precio que finalmente vaya a cobrar Zamzarmi. Envuelta en numerosos escándalos desde hace décadas, la industria del aceite de palma ha sido relacionada con deforestación, expropiaciones de tierras y graves abusos de los derechos laborales, entre otros. Esas finanzas son un elemento clave para dar forma a la industria y orientar las inversiones hacia empresas más o menos respetuosas con el medio ambiente o los derechos humanos, como ya se han percatado numerosas organiaciones y consumidores. Pero seguir el rastro de las inversiones hasta el final de la cadena no es sencillo. “Las opacas y complejas cadenas de valor del sector del aceite de palma pueden aislar a los inversores de la percepción de los impactos y riesgos sociales y éticos de sus inversiones”, asegura Amigos de la Tierra en un informe publicado en junio de 2016 (4). Un complejo panorama en el que miles de actores empujan en millones de direcciones diferentes convirtiendo a esta industria en un sector volátil e incierto.

Este trabajo pretende analizar de forma simplificada esas diferentes fuerzas financieras que modelan en buena parte la industria del aceite palma. Es, sin embargo, importante entender primero las tendencias generales hacia la financiarización de las industrias agrícolas, dentro de la cual se enmarca la propia financiarización creciente del aceite de palma. Por ello, analizamos en dos capítulos ambas realidades para ofrecer una introducción a este importante aspecto de la economía actual.

Notas y referencias:

1. Datos del Banco Mundial para el mercado de materias primas: http://www.worldbank.org/en/research/commodity-markets

2. Why it’s a boom time for palm oil: Interview with Chong Kim Seng, Open Markets, 2 Marzo 2015

3. Cereal Secrets: The world’s largest commodity traders and global trends in agriculture, Oxfam, agosto de 2012

4. Are You Invested in Exploitation? Why US investment firms should quit financing conflict palm oil and commit to human rights A briefing paper for U.S. equity investors, Friends of the Earth US, Junio de 2016