Millones de cerdos españoles engordados con deforestación

Estas conclusiones son fruto del trabajo de un equipo de investigación que, durante más de seis meses, ha analizado y rastreado la utilización de soja por parte de grandes productores porcinos y de piensos en España, así como del rol de dos de los mayores importadores de soja al país: Cargill y Bunge. En su metodología se han analizado datos nacionales e internacionales de importaciones y exportaciones de soja a España con especial foco en Brasil, de fuentes portuarias, aduaneras, de logística, transporte. Se ha consultado además una amplia documentación del sector porcino, del sector de la alimentación animal, de transportes y logístico y se han rastreado los principales flujos y movimientos de la soja dentro del Estado Español. Se han solicitado datos adicionales a empresas, organizaciones, sindicatos, instituciones, ministerios (algunas solicitudes fueron rechazadas). Y realizado trabajo de campo, así como más de cien entrevistas a profesionales del sector ganadero, de piensos, investigadores, expertos y especialistas. Para una versión completa de los resultados de la investigación, puedes consultar el informe ‘Engordados con deforestación. La soja brasileña en los piensos para cerdos en España’.

Bonárea, el Grupo Fuertes (El Pozo), Vall Companys y Mazana, así como las productoras de alimentación animal Nanta, Piensos Sol, St Antoni Pinsos Compostos, entre otras, fabrican piensos con soja de Brasil, donde esa materia prima se considera uno de los agentes promotores de deforestación. 

La último investigación de Carro de Combate ha encontrado vínculos comerciales entre estas empresas y las grandes comercializadoras de materias primas Cargill y Bunge que enviaron al menos 601.305 toneladas y 798.447 toneladas, respectivamente, desde Brasil a España en 2018 –según el proyecto TRASE–, siendo las principales comercializadoras de soja entre ambos países. Ese año España importó casi 3,4 millones de toneladas de habas de soja, de las que 1,9 millones procedieron de Brasil, el principal exportador. En 2020 la provisión de soja desde Brasil aumentó. De hecho, fue el origen de dos de cada tres toneladas de habas de soja importadas a España.

Ni Bunge ni Cargill ofrecen transporte a sus numerosos clientes españoles (fabricantes de pienso, empresas cárnicas, explotaciones de diverso tamaño) por el gran volumen de toneladas que importan no sólo de Brasil, también de Argentina y EE.UU, que sirven indistintamente a las empresas que recogen la harina de soja en los puertos con sus propios camiones, o con los de sus operadores logísticos.

Instalaciones de Cargilll en el puerto de Barcelona

Algunas de las compañías investigadas han recibido cuantiosas ayudas de la Política Agrícola Común (PAC) y se postulan a beneficiarse de los fondos de recuperación europeos. Vall Companys, el Grupo Fuertes (El Pozo), Campofrío y Uvesa forman parte de las 21 empresas promotoras de un PERTE (Proyecto estratégico para la recuperación y transformación económica) con un inversión que asciende a 5.074 millones de euros en su mayoría de Fondos Europeos de Recuperación. Por su parte, Campofrío y Uvesa están en otra iniciativa que desea captar fondos de la estrategia europea De la granja a la mesa, que se ​​presentó al Ministerio de Industria, Comercio y Turismo en abril del 2021, con un presupuesto inicial de inversiones de más de 100 millones de euros.

Entre 2016 y 2020, recibieron ayudas de la PAC: El Pozo (92.764.559 euros), Cefusa (31.268.576 euros) y Cárnicas Cinco Villas (27.109.005 euros). Asimismo, entre 2016 y 2017, lo hicieron Campofrío (174.964,03 euros) y la Cooperativa Alimentaria Guissona (360.158,42 euros).

Deforestación en el plato

La investigación constata que, aunque se tiende a reducir la soja en los piensos, la cantidad empleada sigue siendo relevante: entre un 25% y un 15%, según las diversas fuentes consultadas. Esta oleaginosa es una proteína ampliamente extendida en los sectores porcino y de alimentación animal españoles, suele ser la base proteica de los piensos compuestos, habitual en los cerdos de “capa blanca” cuya carne comúnmente se vende en los supermercados.

Ni España ni la Unión Europea producen suficiente soja para autoabastecerse. Datos del Ministerio de Agricultura señalan que la producción nacional no llegó a las 5.000 toneladas en la campaña 2019/2020. En cambio, se importaron alrededor de 3,5 millones de toneladas. Los grandes fabricantes de piensos compran la soja según la oferta de precio y disponibilidad de las principales comercializadoras, las cuatro más mencionadas en el transcurso de la investigación fueron Cargill y Bunge, junto a Dreyfus y Cofco.

Las grandes integradoras como El Grupo Fuertes (dueño de El Pozo), a través de su productora de piensos (Cefusa), fabrica piensos con soja para sus explotaciones porcinas asociadas. Otras a menudo ofrecen pienso a terceros, es el caso de Bonárea, fabrica el doble de pienso del que necesita su cooperativa Guissona cuyos productos de cerdo vende en sus tiendas. El resto de pienso (la mitad de su producción) la vende a otros productores.

La industria cárnica española es el cuarto sector industrial –tras el automóvil, el petróleo y combustibles; y la producción y distribución de energía eléctrica– en gran medida por el porcino, que supone el 66,5% de la producción total de carne. Según Interporc, la patronal del sector porcino, esta industria factura más de 15.000 millones de euros, supone el 1,4% del PIB nacional y el 14% del PIB Industrial. Casi la mitad de la carne porcina producida se exporta: en 2020 más de dos millones de toneladas de carne de cerdo por valor de 5.651 millones de euros, de cinco millones de toneladas producidas.

Por su parte, la producción total de piensos española para ganadería superó los 36,3 millones de toneladas en 2019, según el Ministerio de Agricultura. En 2018 España se convirtió en el principal productor de piensos europeo, sobrepasandopor primera vez a Alemania. En 2019 aumentó la diferencia. Perdió la primera posición en 2020 por la pandemiapero la producción de piensos para porcino no se vio afectada y siguió líder europeo en este sector. Un 47,9% del total de los piensos fabricados en España se destina a los cerdos. 

La industria de piensos española asegura, en un informe de la patronal CESFAC de julio de 2021, que la soja que emplea es en su mayoría sostenible. Considera que el 71% de la soja de Brasil es de bajo riesgo de deforestación al proceder de operadores firmantes de la Moratoria de la Soja, o de lugares de poco riesgo como El Cerrado, de donde reconoce proviene el 41% de la soja importada de Brasil, y un 31% de la Amazonía. 

Una investigación reciente sobre Cargill, Bunge y Cofco encontró que pese a la moratoria, parte de la soja que entra en su cadena de suministro sigue relacionada con deforestación en la Amazonia. En El Cerrado, donde se ha desplazado la deforestación tras la moratoria, unas 140.000 hectáreas de vegetación nativa se convierten en soja al año, muchas de forma legal, pero no por ello menos devastadora; la deforestación los primeros ocho meses de 2021 fue un 25% más alta que en 2020. 

Esa región –en concreto los Estados de Mato Grosso y Matopiba–, ubicados en el bioma de El Cerrado, es una de las principales proveedoras de la soja que llega a España, según un comunicado de varias organizaciones ecologistas. El informe de CESFAC también reconoce que el 50% de los productores asegura que no dispone información sobre la sostenibilidad de la soja que usa, sólo un 17% afirma que la mayor parte de su soja es sostenible y un 28.3% asegura que menos del 50% es de origen sostenible.

El pasado 17 de noviembre la Comisión Europea presentó su propuesta legislativa para minimizar la deforestación y degradación de los bosques causada por materias primas importadas a la Unión Europea, exigiría por primera vez a las empresas que venden determinadas materias primas (incluida soja) en la UE, que rastreen su origen y demuestren que no están vinculadas a la destrucción o degradación de los bosques. Sin embargo, deja fuera ecosistemas como los humedales, o sabanas como El Cerrado, posibilitando que la deforestación prosiga y millones de consumidores españoles, y de fuera de nuestras fronteras, compren sin saberlo productos de cerdo vinculados a ella.

La ruta de la soja

La investigación ha analizado datos de las aduanas brasileñas, reflejan que entre 2016 y principios de 2021 se exportaron desde Brasil a España al menos 733.000 toneladas de harina de soja y 2,5 millones de toneladas de habas de soja en envíos marítimos. No obstante, los registros no representan la totalidad de importaciones desde ese país, probablemente ni siquiera la totalidad de envíos marítimos. Según esos datos, Cargill fue el mayor importador a España de harina de soja con 105.425 toneladas, mientras Bunge fue el mayor importador conocido de habas de soja, 1,9 millones de toneladas, casi la totalidad de las habas.

Un camión espera para recoger harina de soja en las instalaciones de Cargill en el puerto de Barcelona

Los principales puertos brasileños de origen de las habas de soja durante ese periodo fueron Itaqui, seguido por Vila do Conde, e Itabuna. En el caso de la harina de soja, Rio Grande fue el principal puerto de salida. Se aprecia una especialización de cada puerto en un tipo de materia prima diferente, y si bien resulta complicado establecer certezas absolutas sobre el lugar exacto del que procede la soja que importa España desde Brasil conociendo sólo el puerto de origen del cargamento, existen rutas conocidas usadas por la industria para envíar materias primas. De los puertos identificados desde donde llegó mayoritariamente la soja a España varios están cerca de la selva amazónica: Vila do Conde (Pará), Itaqui (São Luis de Maranhão); por su parte, Paranaguá (Estado de Pará), y a través de conexiones intermodales, Itabuna y Salvador en el Estado de Bahía, serían los puertos de salida de El Cerrado. 

Una vez en España, por cuestiones logísticas y de costes, la mayor parte de la soja importada por Bunge y Cargill se desplaza en camiones por el territorio desde los puertos más próximos a los productores de piensos. Aunque progresivamente se apuesta más por el tren, el tráfico de soja por carretera es mayor. El trasiego de grandes camiones de 25-27 toneladas que recogen harina de soja en los puertos es diario. Tardan entre cinco y quince minutos en cargarla, aunque la espera previa suele ser larga. 

En el puerto de Barcelona, desde las cinco de la mañana hasta que cierra por la tarde, se acumulan filas de hasta decenas de camiones en la carretera del Muelle Álvarez de la Campa donde están las instalaciones de Bunge y Cargill. Frente a Cargill, un día cualquiera, esperan camiones de Bonárea con su lema “Directe del camp”, también de Piensos Mazana, Cereal Torremorell S.A, Transportes Borau S.A (del Grupo Borau, comercializador de productos agrarios), Transportes Mejías, Almandreu, Transporte Navajas, entre otros. Lentamente, se introducen en las instalaciones a través de la barrera de control para dirigirse al silo donde cargarán la soja. 

En Bunge también esperan camiones de Piensos Mazana, St Antoni Pinsos Compostos, Transportes Borau S.A, Transegea Vallés, transportista de Cinco Villas; Transmorandell, Transporte Navajas, entre otras, que proveen de soja a empresas de Cataluña y Aragón. 

A lo largo del día, una excavadora carga con su pala la soja transformada en harina en los camiones, de uno en uno, o de dos en dos. Las montañas inmensas de harina que se extienden en el interior de la nave de Bunge con la apariencia de arena –sólo delatada por su intenso olor a soja molturada– disminuyen rápidamente con el tránsito. Una vez finaliza la carga el camión se pesa en una gran báscula. A menudo, si escasea la harina de soja allí, se les facilita a los camioneros recogerla en Cargill, en la misma avenida del muelle. Pese a que ambas multinacionales son competencia y parte del oligopolio mundial de la soja, conviven amablemente facilitando el abastecimiento a la importante industria porcina y de piensos local, además de buena parte del porcino nacional.

La multinacional estadounidense Cargill tiene su sede central en Sant Cugat del Vallés, así como plantas de producción en Martorell, Reus, Mequinenza y Barcelona. Gestiona en el país alrededor de tres millones de toneladas de materias primas, en especial cereales (trigo, maíz) y semillas oleaginosas (girasol, soja). En torno al 50% se transforma en sus fábricas para la industria alimentaria (almidones, glucosas, fructosas, aceites) y la de alimentación animal (harinas proteicas, premixes para piensos). Lo que no procesa en sus instalaciones se comercializa a fabricantes del sector. 

Su actividad genera un gran movimiento logístico marítimo (más de un centenar de barcos al año) y terrestre (más de cien mil camiones anuales). Tiene una importante presencia en los puertos de Barcelona y Tarragona. En su planta de Mequinenza tiene dos unidades de producción, una de premixes y otra de alimentación para lechones,, esta última con capacidad para fabricar 100 toneladas diarias por turno y 85 silos. Recibió ayudas del Plan Miner del Instituto Aragonés de Fomento. Según la información corporativa de Cargill sus fábricas: “contribuyen de manera determinante a sustentar la competitividad de sectores clave para la economía española como el de la alimentación animal e industria cárnica, de la que España es uno de los principales productores y exportadores europeos.”Cerca del 95% de su producción se queda en España, fundamentalmente para piensos. El resto se exporta a países como Francia e Italia. Su apuesta por Aragón se debe a su cercanía al grueso de la actividad porcina de Lérida, Huesca y Zaragoza. 

Por su parte Bunge, es uno de los mayores productores de piensos, harinas y aceites derivados de soja en sus tres plantas: Barcelona, Escombreras (Cartagena) y Ziérbena (Bilbao). Posee sedes en el País Vasco (en el Puerto de Bilbao, e instalaciones para biodiesel), Cataluña (Puerto de Barcelona, oficinas en la Ciudad Condal, e instalaciones en Tarragona), Murcia (Puerto de Cartagena) y Andalucía (instalaciones en Huelva). Su objeto social en España es fabricar fertilizantes, piensos, granos y semillas oleaginosas, así como producir botellas de aceite, mayonesas y margarinas. Su actividad empresarial es el comercio al por mayor de cereales, tabaco en rama, simientes y alimentos para animales. Posee las marcas Emulsoy, Soya Fulfat, Enersoy, Soyfat, Mealpass, Cereaol Ibérica, Moyres, Oesa, Enersun. Algunas a base de soja, como su nombre indica. Bunge Ibérica S.A exporta el 48% de sus ventas sobre todo a países de la Unión Europea.

¿A qué sabe la deforestación?

En 2019 se produjeron en España 4,6 millones de toneladas de carne de cerdo, según datos de MAPAMA. Cataluña volvió a ser la primera comunidad con un 41% de la producción de carne de cerdo de España, seguida de Aragón con un 15% de las toneladas producidas, y de Castilla-León con un 14%. Entre las empresas y marcas comerciales más importantes desveladas por la investigación, hay líderes del sector cuyos productos porcinos son muy populares y se venden habitualmente en los supermercados.

Entrada a las instalaciones de Bunge en el puerto de Barcelona

Entre ellas, BonÀrea Agrupa, apodado el “Mercadona Catalán” por sus 525 tiendas repartidas por toda Cataluña, también en Aragón, Castellón, Valencia, Madrid, Navarra, La Rioja, Guadalajara o Andorra, cuyo número aumenta cada año. En ellas vende productos frescos y embutidos de jamón ibérico, jamón serrano (capa blanca), jamón york (capa blanca), Duroc (entre el ibérico y de capa blanca) procedentes de su cooperativa Guissona cuya producción controla bajo sus normas y alimentación con sus piensos estándar con soja 47, en un porcentaje máximo de un 21%. 

Desde hace 60 años es un gran productor de piensos (porcino, vacuno, aviar), produce 1,4 millones de toneladas al año, el doble de lo que necesita, vende la mitad a terceros, si tienen necesidades especiales pueden hacerlos a medida. En su extensa gama de piensos compuestos, para todas las especies, el 50% es para porcino. Posee diez plantas de alimentación animal: dos fábricas en Guissona, dos Lleida, una en Les Pallargues, una en Moià, otra en Reus, dos en Bujaraloz y una Vilamitjana. Compran harina de soja ya molturada cuyo origen es Brasil, Argentina y EE.UU. Entre sus numerosos proveedores de materias primas está Cargill. Recogen la mayoría de materias importadas en los puertos de Tarragona y Barcelona. En este último, el tránsito de sus camiones para coger harina de soja es habitual. 

Posteriormente, efectúa el suministro y distribución de los piensos a las explotaciones ganaderas de sus socios y clientes con una gran flota de camiones adaptada a diferentes formatos de distribución y capacidades de las granjas. Su lema “Directe del camp”, alude a su integración vertical sin intermediarios en todas las actividades ganaderas, industriales y comerciales hasta el consumidor. Aunque la soja no viene “del campo”.

Posee alrededor de 25 piensos estándar (con los que más trabajan), además de otras 35 fórmulas más específicas. Los piensos de los lechones contienen un 17% de soja, se ha rebajado su nivel para que lo digieran mejor porque puede causarles diarreas. Es soja no completamente exprimida –como la soja 44 (que utilizan en rumiantes) y la 47 para el porcino– conserva algunas grasas del haba, o han recibido un tratamiento enzimático para mejorar su digestibilidad, como la de sus starters y pre-starters. 

Bonárea usa un programa informático para “el perfil de proteína ideal” con el objetivo de que los cerdos generen el músculo/carne deseado. Calcula la proporción de aminoácidos y proteínas que requiere la formulación, y de materias primas en función de las toneladas a producir según su precio en ese momento, y las limitaciones o restricciones de precio que se introduzcan, para comprar lo más barato posible.

Un camión de BonÁrea espera su turno para cargar harina de soja en las instalaciones de Cargill en el puerto de Barcelona.

En las formulaciones de los piensos de ibérico, las grasas que se utilizan son más ricas en oleico en la fase de cebo, de aceite de girasol, para darle su sabor más característico y usan un porcentaje alto de cereal (trigo, cebada, maíz, avena, arroz).

Respecto de los piensos que vende a terceros, en los lechones las fórmulas son bastante fijas. En los de engorde, depende del mercado al que se dirijan y de las necesidades nutricionales. En general el productor/cliente compra los piensos a granel por toneladas, camiones de  25-27 toneladas que se pueden compartimentar para distintos piensos y materias primas. Reciben la factura y la etiqueta con los ingredientes, pero no la formulación, es confidencial. Lo habitual es adquirir el pienso completo, aunque hay productores que cultivan algunos cereales y sólo compran alguna materia. 

También tienen dos referencias de piensos de porcino en sacos de 25 kilos para explotaciones familiares pequeñas. Se venden en sus 82 agrocentros, ​​puntos de venta agropecuarios distribuidos por el noreste de España. 

Provimi, propiedad de Cargill, es uno de sus proveedores de correctores (complementos alimenticios, vitaminas, nutrientes). El grupo Bonárea posee bonÀrea Cooperativa (Agropecuaria de Guissona, S.C.L.), realiza la cría y el engorde de aves y ganado; bonÀrea Corporación (Corporación Alimentaria Guissona S.A.) desarrolla todas las actividades industriales (fabricación de piensos, sacrificio, transformación y elaboración de los productos cárnicos, etc.). Además de empresas de crédito, servicios agropecuarios y una fundación.

También, a través de pruebas documentales y testimonios, se ha identificado que el Grupo Fuertes (El Pozo) emplea soja en los piensos de su productora Cefusa, que engorda los cerdos de El Pozo. La recoge ya procesada en el Puerto de Cartagena. Cefusa es la principal empresa integradora del grupo y su productora de pienso, de carne de porcino y vacuno. Posee más de 400 explotaciones de gran tamaño repartidas entre Castilla-La Mancha, Andalucía, Murcia y Valencia. Produce más de 550.000 toneladas de carne anuales, donde destaca la producción porcina. Este conglomerado empresarial murciano con presencia internacional, posee Procavi (otra integradora cárnica), las compañías agroalimentarias Agrifusa, Fripozo, Aquadeus, así como inversiones hoteleras, en inmobiliarias, petroquímicas y parques temáticos. El patriarca de la familia Fuertes, Tomás Fuertes Fernández, es una de las mayores fortunas del país. 

Bunge es el máximo operador de soja del Puerto de Cartagena (Murcia), no sólo por sus importaciones desde Brasil, también compra envíos de grandes operadores como ADM, AMAGGI, Glencore, Gavilon. La memoria del puerto de 2019 recoge que desembarcaron más de 881.000 toneladas de habas de soja del exterior. Según los registros de aduanas brasileños, al menos 485.000 de esas toneladas fueron importadas por Bunge desde Brasil para su planta de procesado en el puerto, es el máximo procesador de soja local. En sus instalaciones de Escombreras en la terminal de graneles del Muelle espigón Sureste, posee silos y una fábrica junto al atraque para molturar semillas oleaginosas, extraer y refinar aceites vegetales. Cerca del puerto están dos fábricas de piensos de Cefusa: una en Pozo Estrecho, a unos 23 kilómetros, y la otra en Alhama, a unos 60 kilómetros. Cada una con una capacidad para producir unas 100.000 toneladas de pienso anuales. Bunge mantiene relaciones con los miembros de APICOSE (Asociación de Fabricantes de Piensos Compuestos del Sureste de España), donde está Cefusa, integra la mayor parte de la producción de alimentos compuestos para animales de la región de Murcia y provincias limítrofes. Celebró su 40º aniversario con un encuentro en las instalaciones de Bunge. El acto incluía la visita a su planta extractora de aceite y una comida conmemorativa.

Asimismo, Uvesa, una de las proveedoras de carne de Campofrío, produce sus propios piensos en sus fábricas de Tudela (150.159,30 toneladas en 2019), Alcácer (101.835,49 toneladas) y Valladolid (155.510,77 toneladas) compuestos principalmente de cebada, trigo, maíz y soja, siendo esta materia prima el alimento principal de consumo de la ganadería porcina y avícola, según reconoce en su última memoria de información no financiera. Su presencia se centra en el norte de España, cerca de la central de Campofrío y su matadero en Burgos. Es probable que se aprovisione de soja en el puerto de Bilbao donde opera Bunge.

Campofrío Food Group (Grupo de Alimentación Campofrío), multinacional de alimentación filial de la Sigma Foods, es líder en Europa en elaborados cárnicos y una de las cinco mayores empresas mundiales del sector. Posee las marcas Campofrío, Navidul y Revilla. Navidul ha lanzado, con varios meses de retraso, un código QR para sus jamones que a través de tecnología blockchain informará sobre diferentes aspectos de la cadena de producción, como la alimentación del cerdo, o dónde ha sido curado. Al cierre de esta investigación, el equipo no pudo encontrarlos aún en el punto de venta, ni comprobar si la trazabilidad abarca el origen de materias primas importadas, como la soja, utilizadas en los piensos de los cerdos cuya carne comercializa.

Millones de cerdos engordados con deforestación

Interior de la nave de Bunge en el puerto de Barcelona donde almacena la soja para que los camiones se la lleven

La fabricación española de piensos se concentra donde están las explotaciones porcinas, principalmente en Cataluña, seguido de Aragón y Castilla-León. De la producción de piensos para porcino, la mayoría –un 71,6% del total en 2019– es para el periodo de cebo, o engorde. La investigación también desvela que importantes fabricantes de pienso nacionales usan soja de Brasil destinada a engordar millones de cerdos del sector que consume la población española y se exportan fuera de nuestras fronteras.

Entre ellas destaca Vall Companys que organiza el transporte de la soja desde los puertos de Barcelona y Tarragona a través de su empresa de logística Transegre. Produce piensos para más de 2.100 explotaciones asociadas al grupo Vall Companys, además anualmente produce dos millones de toneladas de carne, la comercializa con marcas como Agroturia, Frimancha y Fripor. Es uno de los mayores conglomerados cárnicos de Europa. Por sus mataderos pasan cada año 4,5 millones de cerdos y 65 millones de pollos. La mitad de lo que produce lo destina a exportación. Vende productos a la marca Campofrío a través de filiales como la integradora Agrocesa. El grupo Vall Companys es propiedad de la familia Vall y cuenta con diversas SICAV. 

Asimismo, la productora de piensos Nanta usa soja 47 que recoge de los puertos de Barcelona, Tarragona y Bilbao. Produce 4,8  millones de toneladas de pienso al año, posee 200 referencias, entre ellas destacan las de porcino. En los piensos de lechones usa un 20% de soja, en los de cebo (o engorde) un 15%, además de 70% de cereal (cebada y trigo). No operan con grandes agentes de producción porcina, o grandes superficies, sino con carnicerías y cadenas de supermercados pequeños.

Pertenece al grupo Nutreco, como Inga Foods, dedicada a producir y comercializar cerdos cebados. Son líderes mundiales en la producción de cerdo ibérico y operan en Aragón, Levante, Murcia, Extremadura, Madrid, Castilla la Mancha, Portugal, Castilla León y Cataluña. El Grupo posee empresas dedicadas a la producción y transformación industrial de carne (Sada, Copaga, Inga Foods) con marcas como CUK o Pimpollo. 

Por su parte Piensos Sol, más pequeña, trabaja con integradoras medianas y pequeñas. Produce unas 100.000 toneladas de pienso al año, el 40% para porcino, de los que tienen seis referencias. El 40% de sus materias son de importación, usan soja de Brasil y EE.UU, la recogen con camiones en el puerto de Cartagena y Bilbao para ahorrar costes, pues poseen una fábrica en Villarrobledo (Albacete) con la que proveen a granjas de la zona de Lorca (Murcia), y también operan en Aragón (Teruel) y Cataluña. 

Por los resultados de la investigación, no resulta descabellado afirmar que en España millones de cerdos al año se alimentan con soja de Brasil sin que los consumidores españoles puedan saber si procede de la deforestación. 

Tampoco los consumidores de fuera de nuestras fronteras, ya que en 2019 la carne de cerdo representó en España el 80,19% de la carne total exportada de diferentes especies. En el ranking de los diez países con más producción porcina del mundo, en 2018, destaca China, luego EE.UU, seguido de Alemania y España. En 2019 el comercio exterior (exportaciones) de productos porcinos –carne fresca, refrigerada, a base de cerdo, animales vivos, despojos, grasa, embutidos, preparaciones, etc.– fue de 2.459.308 toneladas en España, 1.314.543 toneladas en Cataluña, el 58%. 

Los principales destinos de los productos españoles fueron ​​China, 35% –principalmente por la afectación de la peste porcina y su gran demanda hasta junio de 2021 que se retrajo– Francia (16%), e Italia (11%). En 2019 el grado de autoabastecimiento de carne de cerdo fue del 278,15% en Cataluña y del 191,03% en España. Otro año más, el comercio exterior dió salida a la carne excedentaria. En 2019 se exportaron 2.459.308 toneladas de productos porcinos, muchos, de cerdos engordados con deforestación.

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