Contra el trabajo infantil

Para erradicar el trabajo infantil, Satyarthi no cree que la caridad o la beneficencia sean efectivas. Como ingeniero y periodista, dice, considera que la solución es “una estrategia múltiple” que lo mismo que le lleva a los despachos de la ONU, a pequeñas empresas o grandes multinacionales, las instancias gubernamentales o el salón de unos padres en cualquier parte del mundo” (artículo aparecido en El País).

Estrategia múltiple, integral, que afecte a todos los sectores implicados, entre los que nos encontramos también nosotros, como consumidores. Una reflexión muy acertada de Kailash Satyarthi, activista indio por los derechos de los niños y Premio Nobel de la Paz en 2014, pues el problema es tan complejo que no se puede abordar desde una sola dimensión.

Para comenzar, es necesario tener un estricto marco legal [que todavía no existe en todos los países], para que el trabajo infantil sea considerado como lo que es: un atentado contra los derechos humanos. Sin embargo, la prohibición por sí sola no soluciona el problema. Es más, puede incrementarlos, pues invisibiliza situaciones que antes se daban a plena luz del día (muchos niñas y sobre todo niñas terminan trabajando ahora en labores domésticas, donde la explotación y la esclavitud es a veces mayor incluso que en otros trabajos), y aumenta también el número de casos de trata para trabajar dentro o fuera de sus países de origen.

EsclavitudInfantil_SavetheChildrenHace falta por eso algo más importante: control y regulación laboral sobre las empresas –grandes o pequeñas- para que ofrezcan (al final siempre volvemos a lo mismo), condiciones de trabajo dignas para los padres y madres de estos chavales y, por otra parte, la instauración y ampliación de sistemas educativos gratuitos y obligatorios a todos los niños y niñas.

Mientras tanto, debemos seguir denunciando lo que sucede, para que no caiga en el olvido. Si en años anteriores hemos analizado los sectores que emplean más mano de obra infantil y los países con peores prácticas, ahora queremos centrarnos en los diversos tipos de trabajo infantil, utilizando para ello extractos del informeRompamos las cadenas del trabajo infantil’, de Save The Children, que  recomendamos leer completo.

  • Trata infantil: «Los niños son secuestrados por traficantes, pero también son sus propios padres los que los venden o alquilan a posibles patrones. A veces, otros adultos de su entorno les persuaden para irse de casa en busca de una vida supuestamente mejor y les convencen para arriesgarse desesperadamente con el fin de sobrevivir a una guerra o a la pobreza. Sólo en Costa de Marfil, las diversas organizaciones de trabajo por la infancia han encontrado a 12.000 niños trabajando en las plantaciones de cacao que no son familia del propietario de la plantación y se sospecha que muchos han sido introducidos ilegalmente en el país».
  • Explotación sexual con fines comerciales: «La pobreza crónica es una de las razones más importantes que hacen que los niños estén en riesgo de explotación. Sin embargo, existen un sinnúmero de factores sociales, políticos y económicos que han contribuido a que se haya producido un aumento sin precedentes en la explotación sexual infantil con fines comerciales. Algunos de los niños se dedican a ello como forma de supervivencia, cuando han visto agotadas todas las demás formas posibles de ganar dinero. Durante las guerras y los desastres naturales, los índices de explotación sexual también se intensifican, ya que niños y padres usan medidas desesperadas para sobrevivir».
  • Trabajo infantil forzoso por endeudamiento «El trabajo infantil forzoso se produce cuando un menor está endeudado con su patrón y es obligado a trabajar hasta que pague la deuda. Esto sucede en todo el mundo pero en algunos países estas deudas esclavizan a familias enteras de por vida. En India, unos 15 millones de niños están trabajando para pagar una deuda de otra persona».
  • Trabajo forzoso en la mina: «Niños y niñas de tan sólo cinco años de edad son obligados a introducirse en estrechos pasadizos construidos a mano, sin ningún equipo de seguridad. Confinados bajo tierra durante horas, respiran humos tóxicos mientras cavan, pican la piedra o transportan pesadas cargas. Sus turnos duran hasta 24 horas y, en ocasiones, les drogan para evitar que tengan miedo, manteniendo altos sus niveles de histamina. Trabajan sin ninguna protección en la extracción de minerales manejando herramientas que están diseñadas para adultos. Disuelven los minerales usando elementos tóxicos, como el mercurio, enfrentándose a contaminaciones fatales. En las canteras, los niños pican y pulen piedras durante horas sin descanso alguno. En la mayoría de los casos, ni siquiera reciben un salario ya que no son vistos como trabajadores con derechos sino como meros apéndices de sus padres».
  • Trabajo forzoso en la agricultura: «En los zonas tabaqueras, en Malawi, el 78 por ciento de los menores entre 10 y 14 años de edad trabajan únicamente para que sus familias puedan alcanzar las cuotas diarias obligatorias y conservar sus hogares. (…) Unos 450.000 menores, la mayoría niñas, trabajan en campos de algodón en India larguísimas jornadas para pagar las deudas de sus familias, viéndose obligadas a abandonar la escuela y exponiéndose a sustancias químicas tóxicas.
  • Niños soldados: Se han utilizado a menores en las guerras recientes de Angola, Afganistán, Sierra Leona y Sri Lanka. Hoy día, 300.000 niños y niñas menores de 15 años están relacionados de algún modo con las fuerzas armadas. Algunos de ellos tienen tan solo 7 años.
    Los adultos prefieren reclutar a menores porque son fáciles de controlar y de manipular, además de que aprenden rápido. Son usados para matar, para colocar las temibles minas, para labores de espionaje o como meros porteadores. Las niñas soldado sufren abusos sexuales por parte de sus compañeros para aumentar «la moral de la tropa». Son concedidas como «esposas» a los soldados
    adultos, soportando una violencia horrible a manos de unos hombres que están especialmente embrutecidos por la guerra. El embarazo prematuro es un constante riesgo de salud para ellas».
  • Matrimonio infantil forzoso: «El matrimonio infantil forzoso tiene lugar en situaciones política, cultural y económicamente muy diversas y afecta tanto a niñas como a niños. En cualquier caso, las niñas son indudablemente las más afectadas y las que sufren las consecuencias más severas. Con frecuencia, son intimidadas, secuestradas, violadas y, en ocasiones, asesinadas. Una niña o una mujer que es obligada a casarse se convierte en una esclava, forzada a vivir y dormir con su marido, y normalmente confinada a permanecer en el interior del hogar».
  • Esclavitud doméstica: «Existe una creciente demanda por trabajadores domésticos jóvenes y son reclutados especialmente en áreas rurales pobres. Fundamentalmente trabajan para pagar la deuda familiar, algo que les coloca bajo el control de sus patrones. En otros casos, los padres no conocen los riesgos que conlleva enviar a sus hijas a casas acomodadas, creyendo que allí se les dará protección y educación, y que el trabajo en sí será una buena preparación para el matrimonio. En muchos lugares, el trabajo doméstico es la única oportunidad que hay disponible, algo que conduce a las niñas a abandonar el hogar a muy temprana edad para que el patrón pueda «formarlas» en su trabajo. Algunas de ellas tienen sólo seis años. Estos menores trabajan durante jornadas extremadamente largas y suelen estar muy aislados. La mejor de las veces ganan una miseria y suelen asegurar que sufren formas extremas de maltrato y castigo físico y psíquico por parte de sus patrones. Esto incluye palizas, hambre, abusos verbales y amenazas. En muchos casos, la libertad personal de los menores queda restringida o completamente abolida. A muchos se les prohíbe ir al colegio o tienen tanto trabajo que no pueden ir a la escuela. Esto es, indudablemente, esclavitud doméstica».