Propósitos de año nuevo: cómo reducir el consumo de plástico

Autor: Pixabay

Casi todos hacemos cada final de diciembre o principios de enero nuestra lista de propósitos para los 12 meses siguientes. Esas cosas que nos gustaría mejorar o nuevas aficiones que nos gustaría comenzar. Ir al gimnasio, perder peso, aprender un idioma nuevo o hacer algún viaje que lleva un tiempo en la lista de destinos. Yo suelo incluir alguno relacionado con el consumo responsable, algo relativamente concreto con lo que no estoy satisfecha y que me gustaría mejorar.

Reducir mi consumo de plástico fue desde el principio uno de mis primeros propósitos. Y, sin duda, he reducido mucho su uso en los últimos años, especialmente del plástico de un solo uso. Uso bolsas de tela, no compro nada que lleve un empaquetado innecesario y llevo mi propia botella de agua y mi vaso para el café (los vasos desechables que parecen de papel también llevan plástico). Pero sé que aún puedo mejorar, porque reducir el consumo de plástico más evidente es relativamente sencillo (bolsas de plástico, utensilios desechables…), pero eliminarlo del todo es más complicado.

Así que llevo unas semanas reflexionando y buscando información sobre cómo puedo continuar reduciendo mi consumo de plástico y he puesto algunas de las principales ideas en este post. No es realmente un artículo con consejos para reducir plástico (al final del artículo hay una selección de blogs y artículos más dirigido a eso), sino más bien reflexiones personales sobre mi propio consumo, que están además muy influenciadas por el lugar en el que vivo, Bangkok, una megaciudad sin apenas transporte público y donde la concienciación medioambiental es aún muy escasa. También viajo bastante, así que necesito opciones que pueda transportar. Sin embargo, creo que muchas de mis preocupaciones son trasladables a otros contextos, especialmente el español, ya que cuando vuelvo me encuentro con situaciones similares.

Una de mis mayores preocupaciones son las pajitas de plástico. En Tailandia, te dan pajitas con hasta con las botellas de agua y es difícil hacerles entender que no la necesitas para beber. Y una vez que te la han dado, va directamente a la basura, aunque la devuelvas. En España, su consumo es menos habitual pero aún así está extendido. Sin embargo, el mayor uso de pajitas aquí ha hecho que en algunos lugares se hayan iniciado campañas de concienciación para reducir su uso, algo que aún no he visto en España. aunque Facebook se puede seguir la iniciativa ‘Mejor sin pajita‘. Por otra parte, últimamente han aparecido alternativas, como las pajitas comestibles, pero aún están lejos de ser una opción generalizada.

Campaña Mejor Sin Pajita

Así que mi estrategia ahora es intentar identificar esos lugares donde no ponen pajita de plástico o donde es más fácil devolverla (si viene empaquetada sí que la reutilizan) y acostumbrándome a dejarles claro que no quiero pajitas. A menudo evito también las bebidas donde suelen ponerlas (las frías, que además a menudo vienen en un vaso de plástico, aunque te vayas a sentar en el café) y también estoy empezando a utilizar una pajita reutilizable en caso de que sea realmente necesaria (es difícil beber un coco sin ella, por ejemplo).

Uno de los cafés en Bangkok donde han iniciado una campaña para reducir el uso de pajitas.

Otra de los plásticos que más difícil me resulta eliminar es el de los líquidos que utilizo en casa, como el champú o los productos de limpieza. Una de las opciones para el champú son las versiones sólidas que están proliferando. Lush es el principal fabricante, pero cada vez hay más propuestas, al menos en España (comentarios abiertos para añadir vuestras opciones preferidas). Recientemente también he leído que es relativamente fácil convertir el jabón sólido en líquido y será uno de mis experimentos en breve. Aún no he encontrado opciones para la crema solar (aquí es indispensable todo el año) o el hilo dental, así que me toca investigar durante este año. Eso sí, los cosméticos con microplásticos los he eliminado. Estoy también probando opciones para hacer mis propios productos de limpieza casera o comprarlos en sitios donde pueda reutilizar los envases.

Para las compras, como ya he comentado intento llevar siempre conmigo mi bolsa o bolsas de tela. Aquí las ‘tiendas a granel’ son los mercados, así que una de mis resoluciones de este año es hacer más la compra allí. Para España, se puede encontrar aquí una lista de tiendas a granel (el mapa no me funciona bien, pero la lista sí).

Otro de mis retos para este año es mejorar mi uso de envases en casa. Me acabo de mudar así que he tenido que empezar un poco de cero (no todos los envases que tenía eran míos) y hay cosas que no llegué a cambiar, fundamentalmente el uso del papel de aluminio y el plástico para conservar alimentos. Aunque intento evitarlos todo lo que puedo y uso platos o similares para tapar la comida, a veces me resultaba imposible. Ahora estoy buscando opciones y probablemente pruebe los envoltorios reutilizables como los de Bee’s Wrap. En este post del Eco Blog Nonoa hay más alternativas.

Mi objetivo al final del año es eliminar por completo el uso de plástico de un solo uso y reducir al máximo el plástico reutilizable que entra en mi casa. No voy a cambiar, sin embargo, todo el plástico porque mi primera premisa es siempre no tirar. Pero como todo en este camino sobre el consumo responsable, el viaje será gradual y requerirá de aprendizaje continuo. Para los que quieran acompañar, dejo aquí mi lista de blogs y páginas centradas en reducir residuos que sigo y en las que consigo ideas

En Carro de Combate, publicamos además hace poco nuestro Informe de Combate sobre el plástico. De momento está sólo disponible para mecenas, así que si nos quieres ayudar a seguir investigando y a acceder además a este y a los otros 22 informes sobre productos que hemos publicado, hazte mecenas ahora.