La normativa europea anti-deforestación en 7 claves

A ojos de muchos analistas, Europa parece un continente en continua decadencia, inmerso en una crisis energética y con una relevancia cada vez menor en la escena internacional. Pero el Viejo Continente sigue siendo uno de los grandes actores en el tablero económico global. Y, sobre todo, cuando hablamos de comercio. Porque la Unión Europea, a pesar de la pérdida del Reino Unido, sigue uno de los principales importadores a nivel global, con casi un 14% del volumen total.

Y por ello, lo que Europa haga importa mucho. Cualquier movimiento dentro del viejo continente provoca reacciones en masa en las cadenas de producción globales. La Unión Europea parece ser cada vez más consciente de este papel predominante y de la capacidad que tiene para influir sobre las reglas del juego. Y de su impacto. Porque de poco sirve que Europa se empeñe en reducir sustancialmente sus emisiones, si continúa externalizando buena parte de sus emisiones a países terceros, donde se produce lo que consumimos aquí con unos estándares mucho menores a los exigidos dentro de Europa.

Muchas emisiones europeas son ahora transportadas en sus importaciones, entre ella, en aquellas materias primas que están directamente relacionadas con la pérdida de algunos de esos valiosos ecosistemas vitales en la lucha contra la emergencia climática. Según las fuentes, se calcula que entre un 10 y un 16% de la deforestación global está directamente relacionada con lo que Europa importa. Así, la Unión Europea es el tercer mayor importador de materias primas agrícolas relacionadas con deforestación tropical, como la soja, la ternera y el aceite de palma.

La normativa europea, sin embargo, se está adaptando para intentar reducir este impacto. Así, el pasado martes el Parlamento Europeo aprobó la que podría ser la primera normativa internacional contra la deforestación importada. La votación es un paso positivo importante, pero antes de que realmente pienses que no va a haber más deforestación en tu plato, queremos apuntar algunas claves de la ley:

1- Las empresas estarán obligadas a trazar la cadena de suministro: Las empresas que importen materias primas relacionadas con deforestación estarán obligadas a trazar sus cadenas de suministro para asegurarse que no se ha destruido masa forestal para sus producción. Las empresas tendrán que utilizar así «herramientas de seguimiento por satélite, auditorías sobre el terreno, capacitación de los proveedores o pruebas isotópicas para comprobar la procedencia de los productos», según un comunicado del parlamento. Las autoridades de la UE deberán acceso a información clave, como las coordenadas geográficas y los datos estarán a disposición del público, aunque de forma anónima. Sin embargo, muchas empresas que ya aseguran haber puesto en marcha estos sistemas de trazabilidad se siguen viendo envueltas en escándalos, porque a menudo los usan para blanquear sus prácticas. Uno de los últimos ejemplos es el de la cárnica brasileña JBS.

2- La ley no aplica a todas las materias primas. La normativa sólo incluye algunas materias primas seleccionadas, supuestamente las más problemáticas, pero no hace extensible la necesidad de trazar y de probar la no-relación con deforestación a las cadenas de suministro en general. Es un agujero importante. Sin embargo, la propuesta aprobada por el Parlamento Europeo mejora la realizada por la Comisión, donde sólo se incluían seis materias primas (ternera , cacao , café , aceite de palma, soja y madera). El Parlamento ha aprobado que se incluya también el caucho, el maíz y el resto de productos de ganadería, así como el carbón vegetal y los productos de papel impreso. Se incluirán además productos derivados de esas materias primas como el chocolate o el cuero. Por otra parte, en un plazo máximo de dos años, la Comisión tendrá que evaluar la posibilidad de incluir también el azúcar de caña, el etanol y los productos de minería.

3- Tampoco aplica por igual a todos los países. La legislación pondrá en marcha un sistema de medición de riesgos que establecerá diferentes obligaciones según el origen de las materias primas. A más riesgo de deforestación, más controles hay que pasar. Según la iniciativa aprobada por el Parlamento, la Comisión tendrá un plazo de seis meses para clasificar a los países, o parte de ellos, como de riesgo bajo, estándar o alto. Aquellos que sean considerados de riesgo bajo tendrán que pasar menos controles. Por nuestras investigaciones, sabemos que esto es insuficiente. Las materias primas muchas veces viajan entre regiones y países antes de llegar a Europa. Poner diferentes controles según el origen probablemente hará que las empresas usen cada vez más estos atajos.

4 – Tampoco aplica a todos los ecosistemas. La legislación anti-deforestación está fuertemente ligada al concepto tradicional de bosque (“extensiones de más de 0,5 hectáreas con árboles de más de 5 metros y copas que cubran más del 10%”, según la definición de FAO) y olvida otros ecosistemas clave como los humedales. No obstante, el texto aprobado por el Parlamento supone un importante avance con respecto al de la Comisión en este sentido e incluye otras superficies boscosas como las sabanas y emplaza a que se extienda a otros ecosistemas en el plazo de un año. Además, otra distinción importante que incluye es la diferencia entre bosques primarios y plantaciones forestales y bosques de repoblación, que la industria agrícola muchas veces intenta lavar como igualmente beneficiosas.

5 – Deforestar no significará necesariamente no cortar árboles. Uno de los principales puntos de discusión en las reglamentaciones sobre deforestación es determinar qué significa deforestar. Como hemos visto, el término se aplica a situaciones concretas en lugares y ecosistemas concretos. En el caso de la madera, podrá además proceder de un bosque siempre y cuando no haya contribuido a su degradación (de nuevo, algo sujeto a interpretación). Hay, además, una fecha de corte. Si se tuvieran en cuenta todas las materias primas producidas sobre algún suelo que en algún momento fue bosque, probablemente la Unión Europea apenas podría importar nada. Por ella, la legislación establece una fecha ‘de corte’ a partir de la cual no se podrá haber dado deforestación asociada a esas materias primas: el 31 de diciembre de 2019, un año antes que lo propuesto por la Comisión.

6 – Se incluye la protección de derechos humanos y pueblos indígenas. La reglamentación incluirá además la obligación de respetar las leyes nacionales por parte de las empresas, incluyendo el respeto a los derechos humanos básicos (algo para lo que la Unión Europea está preparando otra directiva sobre debida diligencia). La legislación menciona además con especial énfasis los derechos de los pueblos indígenas y al respeto a sus derechos de tenencia.

7 – Nuevas normas para la producción de carne. Mención especial merece algunos aspectos incluidos en la normativa con respecto a la producción e importación de carne. Hasta ahora, el foco principal en la deforestación asociada a carne estaba relacionada a la conversión de bosques en zonas de pastero para carne de vacuno. Por ello, la propuesta de la comisión sólo incluía este tipo de carne. Sin embargo, el parlamento considera que se debe prohibir también la importación de carne engordada con piensos producidos con materias primas relacionadas con deforestación. Además, insta a que se ponga en marcha una estrategia para incrementar las proteínas de origen vegetal y sostenible.

La normativa aún no es definitiva y tiene que pasar por los trílogos, las negociaciones entre Comisión, Consejo y Parlamento europeo, durante los próximos meses antes de ser aprobada.

Para saber más:

Esta información es posible gracias al apoyo de nuestras mecenas. Si quieres ayudarnos a seguir investigando y escribiendo análisis como éste, puedes hacerte mecenas desde tan sólo 15€/año. Tendrás además acceso a contenidos exclusivos para nuestras mecenas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Ir arriba