Guión del cuarto episodio del podcast de Carro de Combate: ¿Quién controla la industria cárnica?

En 2025 se sacrificaron en España casi 2,4 millones de terneros, 7,5 millones de corderos, cerca de 26 millones de conejos, más de 56 millones de cerdos, y quizá el dato más impresionante de todos: casi mil millones de aves. 

España se ha convertido en una potencia a nivel mundial en la industria cárnica y hoy hablaremos de sus impactos sociales y medioambientales en España. 

Pero nos vamos a preguntar también quién controla esta industria y cómo ha llegado a convertirse en esa potencia mundial de la que hablábamos.

Empezamos con la segunda temporada del podcast de Carro de Combate

Empezamos la segunda temporada y empezamos con nuestro primer patrocinador, que es el Blog Sostenible, una publicación que desde 2010, incluso antes que nosotras, recoge artículos para hacernos reflexionar sobre el rumbo de la humanidad: sostenibilidad, ecofeminismo, alimentación responsable, animalismo, análisis de libros clave, etc. Además tienen un blog hermano, «Historias Incontables», donde se publican películas recomendadas de ciertos temas (ecologistas, feministas, etc.) y también relatos en los que la naturaleza suele ser un personaje más. Os vamos a dejar aquí la dirección de su web y sus redes sociales y también su logo, que es un simpático caracol que remite a ese slow life que también defendemos por aquí. 

Y otro pequeño anuncio y es que tenemos aquí la edición 2025/26 de nuestro Anuario de Consumo Crítico. Pero ya estamos trabajando en la nueva edición y hemos lanzado, como cada año las reservas. 

Por otra parte,  hoy vamos a hablar de industria cárnica que es es uno de los temas que nos han pedido nuestras mecenas, 

Venimos con uno de los temas de los que más hemos investigado en Carro de Combate. Y aunque en este episodio vamos a repasar de forma general los impactos sociales y medioambientales de la industria cárnica, y hablaremos de la eterna pregunta sobre si existen las macrogranjas o no, nos vamos a centrar en una de nuestras últimas investigaciones que se ha centrado en entender cómo esta industria ha podido crecer tan rápidamente en apenas unas décadas, e incluso en los últimos años, y quiénes son las manos que la controlan. Y vamos a hacer ya un spoiler: no son pequeños ganaderos. 

Realmente la industria ha crecido muy rápidamente

Según los datos de facturación más recientes, entre 2019 y 2024 la industria cárnica pasó de 24.500 millones de euros a más de 41.300 millones, un 70% más. Hoy la industria cárnica es la mayor industria agroalimentaria española y la cuarta manufacturera del país. 

Y quizá se pueda pensar que es porque se ha incrementado el consumo de carne durante los últimos años en España pero lo cierto es que no ha hecho más que bajar, y ahora mismo se consume cerca de 28 kilos de carne fresca por persona al año y otros 10 kilos de carne procesada. La mayor parte es pollo y cerdo, seguido del vacuno en tercer lugar. 

¿Entonces por qué producir tanto? Para exportar. España es el quinto exportador mundial de carne, sólo por detrás de Brasil, Estados Unidos, Australia, y Países Bajos. Exportamos cerca del 60% de la carne de porcino que producimos, entre el 25 y e 35% de la de vacuno y un 25% de la avícola. 

Todo esto ha sido posible gracias a un modelo que es típicamente español y que luego ha sido copiado en otros países en el que una sola empresa controla prácticamente todos los eslabones de la cadena. Igual mucha gente ha oído hablar de él, porque se ha hablado bastante de este modelo en los últimos años, y es el modelo de la integración. 

¿Y qué significa esto? Pues que hay unas grandes empresas, las llamadas integradoras, as que son propietarias del ganado, producen el pienso, gestionan la atención veterinaria y comercializan la carne, mientras que los ganaderos suelen aportar las instalaciones y la mano de obra, recibiendo una remuneración por animal engordado o por ciclo de producción.

Los ganaderos nos comentan, de hecho, que los cerdos no pertenecen al ganadero salvo que estén muertos. Y es más, muchos ganaderos te dicen que no te dejan hacer fotos de las granjas porque los animales no les pertenecen. 

El modelo es ahora mayoritario en porcino y avícola. Según datos de COAG, la integración supone en el porcino el 75% de la producción, mientras que sólo un 10% son ganaderos independientes. El 15% restante lo controlarían las cooperativas. En el sector Avícola las cifras son similares. 

Esto está llevando a una concentración cada vez mayor del sector. Por ejemplo, en 2008 existían 4.416 empresas cárnicas en España. En 2025 quedaban 3.016. En poco más de quince años desapareció casi un tercio de las empresas del sector.

Pero las que están arriba concentran buena parte de la industria, que es lo que hemos documentado en esta última investigación de la que hablábamos en la que durante meses hemos estado recogiendo los datos financieros, las compras y las ventas en la industria, para ver cómo se está consolidando esa concentración de la industria. Y según los datos que hemos recopilado, en España, las cinco mayores compañías representan cerca del 30 % de toda la facturación del sector y las diez primeras algo más del 40 %. Una investigación que por cierto, podéis ver ya en nuestra web. 

Y en esa investigación recalcábamos algunas ideas clave que habíamos encontrado sobre estas empresas: son empresas fundamentalmente familiares donde, a diferencia de otros países como Reino Unido o Italia, apenas hay capital extranjero. 

Y es curioso porque, aunque algunas de esas empresas sí que nos suenan, yo creo que la mayoría no son muy conocidas por el público en general. 

Por ejemplo, la empresa cárnica más grande, que es también la mayor empresa agroalimentaria del país, es Vall Companys, un grupo familiar controlado por los cuatro hermanos Vall Esquerda, que, según Forbes, poseen la sexta mayor fortuna de Catalunya.

Como muchas otras compañías del sector, Vall Companys nació en la década de 1950 como una pequeña harinera que se adentró en el negocio de los piensos y comenzó a establecer contratos de integración con ganaderos de la zona. Desde entonces, el grupo ha experimentado un fuerte crecimiento: ha duplicado su facturación en apenas cinco años entre 2019 y 2024 y actualmente controla alrededor del 10% del mercado español.

La que está en segundo lugar sí que es algo más conocida, porque tiene también una cadena de supermercados que es sobre todo muy popular en Cataluña, aunque también existe en otros puntos de España. Es Corporación Alimentaria Guissona, propietaria de los supermercados Bonárea, que tiene su origen en una cooperativa que en los años noventa se transformó en sociedad limitada, incorporando a buena parte de los cooperativistas como socios. En la actualidad, su capital está repartido entre unas 5.000 personas.

En tercer lugar está el grupo Jorge, que de nuevo está controlado por una familia, los Samper Rivas, heredera del fundador Tomás Samper Albal, del que hablaremos más adelante. El grupo Jorge se ha especializado sobre todo en el sacrificio de animales, especialmente cerdos.

Luego hablaremos de lo importantes que son los mataderos

Seguimos con el grupo Jorge. Fue su hijo, Fernando Samper Pinilla, quien expandiría el negocio, integrando la producción ganadera y, más adelante, mataderos y despiece. A finales de los años noventa entrarían en el negocio de las renovables y en 2011, el hermano mayor, Fernando Samper, fundaría Forestalia, una empresa energética que hoy está siendo investigada por presunta corrupción.

Y ya en cuarto lugar viene El Pozo, que está sí que la conoce todo el mundo, parte del Grupo Fuertes, controlado por la familia del mismo apellido. Considerada la familia más rica de Murcia, su imperio comenzó con una tienda de ultramarinos que en los años 50 empezó a elaborar también productos de matanza y que ahora tiene inversiones no sólo en la industria cárnica, sino también en el inmobiliario, en los aceites industriales e incluso un zoológico

¿Pero dónde empieza todo esto? Tras la Guerra Civil, el país atravesaba una situación de escasez alimentaria que llevó a la dictadura franquista a buscar aliados para desarrollar una industria cárnica propia. Así, en 1950 el gobierno franquista firma unos acuerdos con el gobierno de Estados Unidos para que importemos sus excedentes de soja y  empiezan a surgir así en Catalunya las primeras concentraciones de producción cárnica. 

Poco después empieza a tomar forma el sistema de integración que surge en las fábricas de piensos y se centró sobre todo en la industria porcina que entre los años 60 y 90 se vio muy afectada por la gripe porcina africana. Los frecuentes impagos del pienso por parte de los ganaderos llevaron a los fabricantes de alimentación animal a exigir como garantía los propios animales.

Hay además otros avances que se dan durante esos años, porque no todo se desarrolla de forma unidireccional sino que se van dando innovaciones en diferentes lugares de España. Por ejemplo, volviendo al famoso fundador de grupo Jorge, Tomás Samper Rivas, él fue uno de los pioneros de la intermediación porcina en España en los años cuarenta, cuando empezó a comprar cerdos a los ganaderos y a venderlos en los mercados locales, que era algo que hasta entonces se hacía directamente por parte del ganadero. Así aparece la figura del intermediador cuyo objetivo era, en un principio, asegurar que las cosas eran más fáciles tanto para ganaderos como para los mercados.

Desde entonces ha habido dos momentos clave de crecimiento de la industria cárnica en España, para llegar a esas cifras que comentábamos al principio del episodio. El primero es tras la entrada de España en la Unión Europea, y aproximadamente hasta el cambio de siglo, donde se da un rápido crecimiento, sobre todo del porcino que ahora tenía el mercado único europeo como potencial cliente. Además, se da un proceso de modernización, al tiempo que la aplicación de la Política Agrícola Común (PAC) llevó a un abaratamiento de los cereales que son una de las bases de los piensos animales. 

El segundo momento es a partir de 2014, y en parte es impulsado por las consecuencias de la crisis económica, que llevaron a España a tener una competitividad superior a la de los países tradicionalmente ganaderos del Norte de Europa como Países Bajos y Dinamarca, por lo que ya sabemos de la congelación aquí de salarios. A  partir de 2019 se suma además la peste porcina en China que llevó al país asiático a tener que sacrificar como un 30% de su cabaña ganadera y que hizo que se incrementaran las importaciones

Y en este segundo periodo es cuando más se profundiza en este modelo de integración y esas grandes empresas que antes hemos mencionado empiezan a crecer más y a controlar buena parte de la cadena de producción.

Aunque el término macrogranja ha sido disputado, la Unión Europea tiene una legislación específica para todas las granjas de porcino con más de 2.000 plazas de cerdos de cebo de más 30 kilos o con más de 750 plazas para cerdas reproductoras, así como las de más de 40.000 gallinas ponedores – o equivalentes para otro tipo de aves-, que tienen la obligación legal declarar sus emisiones anuales que, en el caso de España, se incorporan al Registro Estatal de Emisiones y Fuentes Contaminantes (PRTR). Además, las grandes granjas intensivas de cerdos y pollos tienen que disponer de una Autorización Ambiental Integrada aprobada para poder operar, que es concedida por las autoridades ambientales de las Comunidades Autónomas.

Según los datos recogidos por la investigación, España tendría un total de 3,963 de permisos, de los cuales 562 corresponden a granjas avícolas y 3,401 a porcino, con un total del 16% de todas las granjas del continente. En el caso del porcino, España tiene además cerca del 30% de las granjas de Europa y más del doble que Dinamarca, el siguiente país en la lista. De hecho, contando únicamente las granjas de porcino para España y dejando también las avícolas para el resto de países , España seguiría en el primer puesto de la lista.

Es verdad que hay una limitación legal para el número de animales que pueden tener ciertas granjas en España. Por ejemplo, desde 2022, las nuevas granjas de vacuno están limitadas a 720 animales. Esta limitación se aprobó cuando se proyectó en un pequeño pueblo de Soria de 160 habitantes, en Noviercas, una granja. Las de cerdo también están limitadas a 7200 cabezas para las granjas de cebo desde 2020. Las de aves, sin embargo, no tienen ninguna limitación y, de hecho, hace unos meses la Junta de Castilla La Mancha dio luz verde a una granja avícola de casi un millón de aves en la provincia de Cuenca.

Las antiguas macrogranjas no se han cerrado. Para hacerse una idea de la escala, solo en el entorno de Hellín, Cefusa —la empresa ganadera de ElPozo— explota varias macrogranjas. La mayor tiene capacidad para 38.500 cerdos de cebo y 17.000 lechones. Es decir, por sí sola supera en más de cinco veces el tamaño máximo que hoy podría autorizarse para una nueva explotación porcina en España.

Y como adelantábamos antes, uno de los elemento principales en esta cadena son los mataderos. Porque lo que nos hemos encontrado en las investigaciones es que tan solo siete empresas serían responsables del sacrificio de aproximadamente 29,8 millones de cerdos al año. En general, el número total de cerdos sacrificados en España se ha mantenido entre 53 y 56 millones anuales desde 2018 hasta la actualidad. Esto significaría que solo siete empresas controlan más del 50 % de este segmento clave de la cadena de suministro de la industria porcina.

por ejemplo, el grupo jorge sacrifica 6,4 millones de animales, mientras que en sus contratos de integración sólo hay 2,3 millones de animales. Vall Companys controla entre 1,8 y 2,5 al año, y El Pozo unos 5 millones.

De hecho en investigaciones próximas vamos a poner el foco sobre los mataderos porque son uno de los elementos clave de la industria. Porque según nos han contado los ganaderos, son una pieza clave que en general suele estar controlado por las integradoras y que es un elemento de fuerza para integrarse porque se aseguran que el matadero les compra los animales para sacrificarlos. 

Y con esto entramos en los impactos sociales de la industria, que en muchos casos son más bien socioambientales, pero vamos a empezar hablando de cómo esta estructura financiera de la que hablábamos tiene un impacto sobre la ganadería familiar. 

Porque como decíamos, para los pequeños es cada vez más difícil sobrevivir y la Unión Europea perdió 5,3 millones de explotaciones entre 2005 y 2020. Pero no se perdieron todas por igual y mientras las pequeñas explotaciones se redujeron en un 44%, las grandes, las que tienen una producción superior a los 250.000€, se incrementaron en un 56%.

Aunque no todo es malo y el modelo de integración tiene una doble cara. Por una parte, según nos contaban los ganaderos, este modelo les da mucha tranquilidad, porque saben que van a recibir un precio estipulado por cada animal, pero al mismo tiempo se quedan sin libertad para decidir prácticamente nada. Ni qué pienso darle al animal, ni qué tratamientos veterinarios ponerle. Es algo que controla totalmente la integradora.  

Y quizá uno de los impactos sociales más importantes, o socioambientales como decíamos, es el de la contaminación provocada por las granjas. Porque en las granjas se producen  millones de toneladas de purines y estiércol cada año que en muchos casos contaminan acuíferos y embalses poniendo en peligro a las comunidades locales. Porque beber agua contaminada con nitratos puede suponer un riesgo para la salud, especialmente cuando la exposición es prolongada. El efecto más conocido es el «síndrome del bebé azul», una enfermedad potencialmente grave que afecta sobre todo a los lactantes y que les provoca dificultades para respirar y en algunos casos puede llevar a la muerte. 

Además, diversos estudios han relacionado la exposición continuada a concentraciones elevadas de nitratos con un mayor riesgo de algunos tipos de cáncer, alteraciones de la función tiroidea y complicaciones durante el embarazo, aunque en estos casos la evidencia científica sigue siendo objeto de investigación. 

Esto ha llevado a que no se pueda beber el agua del grifo en muchos municipios en España. En 2024, un total de 332 municipios españoles tuvieron al menos una red de abastecimiento en la que el agua no fue apta para el consumo en algún momento de 2024, al superar el límite legal de 50 mg/L de nitratos. Esto afectó a unas 257.000 personas. 

España lleva años acumulando advertencias por parte de la Unión Europea por incumplir la Directiva de Nitratos, aprobada hace más de treinta años para proteger las aguas de la contaminación agraria. En 2024, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea condenó a España por no haber adoptado medidas suficientes para proteger las aguas contaminadas por nitratos en varias comunidades autónomas, entre ellas Aragón, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Extremadura, Madrid y Murcia. Y la Comisión Europea le acaba de recordar hace un par de meses que aún no hemos hecho nada. 

Además, las granjas causan otros problemas en las zonas donde se asientan. Desde el olor, al incremento del tránsito de camiones son los animales que los llevan a los mataderos, y la pérdida de otras actividades económicas.

Porque aquí hay un elemento clave y es cuántos empleos da esta ganadería intensiva. La verdad es que muy pocos. Hace poco la Unión Europea presentó su estrategia ganadera en la que aseguraba que hay 4 millones de granjas en el continente, que dan empleo a 7 millones de personas. 

Un ejemplo paradigmático de los impactos socioambientales esta contaminación es el de Balsa de Ves, un pequeño pueblo de Albacete de 121 habitantes donde se crían aproximadamente unos 100.000 lechones al año, Y el año pasado, hablando con su alcaldesa, Natividad Pérez, me contaba que desde que se instalaron las granjas sólo han perdido población. El año pasado fueron 3 menos y el anterior 10 menos. 

Otro ejemplo es el del embalse de As Conchas, en el que durante años, la elevada concentración de explotaciones porcinas y avícolas en su cuenca ha favorecido la llegada de grandes cantidades de nitrógeno y fósforo procedentes de los purines, desencadenando graves episodios de eutrofización y proliferación de cianobacterias potencialmente tóxicas. La situación ha provocado restricciones al baño y otros usos recreativos, ha deteriorado la calidad del agua y ha generado un intenso conflicto entre vecinos, administraciones y organizaciones ecologistas, que denuncian que el embalse es el ejemplo más visible

La parte positiva es que como consecuencia de una demanda presentada por un grupo de siete demandantes individuales y dos organizaciones, una asociación vecinal y la Federación de Consumidores y Usuarios CECU, con el apoyo de Amigas de la Tierra y ClientEarth, se ha condenado a la Xunta de Galicia a revertir la situación y a recuperar el embalse en una sentencia que puede ser pionera en Europa. 

Y hemos dejado prácticamente para el final el impacto medioambiental asociado a la industria cárnica que es quizá el más conocido, que es el del efecto invernadero. Según Naciones Unidas, la ganadería es una de las principales fuentes de emisiones de gases de efecto invernadero del sistema alimentario y supone alrededor del 12 % de todas las emisiones causadas por la actividad humana. En Europa, es algo menor, aproximadamente un 8,4%, pero esto se debe principalmente a que buena parte de las emisiones está deslocalizadas en otros países, porque, por ejemplo, la soja que se usa en los piensos tiene asociada mucha deforestación. Pero no es algo menor, porque, por ejemplo, en un cerdo se estima que más o menos el 60% de las emisiones proceden del pienso. 

Y luego está el caso de los rumiantes, que ya sabemos que producen metano durante la digestión y es, de hecho, una de las principales fuentes de gases de efecto invernadero de la ganadería. Porque los rumiantes, especialmente el ganado vacuno, y esto quiere decir las vacas que producen tanto carne como leche, representan alrededor del 62 % de las emisiones del sector, principalmente por el metano que producen durante la digestión y por la gestión de los purines.

Sin embargo, aquí sí que es interesante hablar de la controversia que hay sobre esto. Porque hay como dos bandos enfrentados. Hay quien dice que habría que reducir la cabaña de vacuno al máximo, por esto que hemos contado de las emisiones, pero hay quien defiende que en realidad esas emisiones de metano forman parte del ciclo natural del carbono y que no añaden carbono adicional a la atmósfera. El problema es que el metano tiene un poder de efecto invernadero que es entre 80 y 90 veces el del dióxido de carbono, es decir, retiene muchísimo más el calor, por lo que añadir demasiado metano a la atmósfera empeora rápidamente la situación. Es verdad, no obstante, que el metano se deshace en CO2 al cabo de unos 10 años

Si tuviéramos sólo esta cuestión, sería fácil decidirse, pero es verdad que hay otros elementos en juego. Es algo de lo que se habla cada verano y de lo que se volvió a hablar este con los incendios que han asolado buena parte 

Pero otra es también fertilidad de los suelos, porque si se gestiona de forma correcta la ganadería extensiva 

Por cierto, hablando de incendios y de ganadería, esto me recuerda a la investigación que hicimos el año pasado en Bolivia donde unos 12  millones de hectáreas ardieron en 2024 (esto es como una cuarta parte del área de España) y cuyo origen estaba principalmente relacionado la expansión de la frontera agrícola para plantaciones de soja, que luego se exportan a otros países, entre ellos España, para la producción de pienso. 

Aquí meter un poco más de chascarrillo de lo que nos contaron el año pasado.  

Y no vamos a irnos sin hablar de alternativas, aunque sea brevemente. La primera obviamente es reducir significativamente el consumo de carne.  

Y además la Comisión EAT-Lancet ha dado unas indicaciones muy claras en la llamada dieta de salud planetaria, que sería esa dieta compatibiliza una alimentación saludable con los límites ambientales del planeta. Para este dieta lo ideal para tener una idea que esté acorde con la sostenibilidad del planeta sería una ración de carne roja a la semana (unos 100 g) – y aquí se incluye la de cerdo, aunque el marketing nos la intente vender como blanca – y dos raciones de pollo u otras aves (que sería unos 200 g más), es decir unos 300 gramos en total. Es España consumimos unos 1000 gramos de media, es decir, más de 3 veces más. 

Además, esa carne que consumamos en buena parte debería de proceder de una ganadería extensiva que como hemos hablado es más beneficiosa ambientalmente para los suelos y los ecosistemas. 

Una opción por la que ha optado mucha gente es la del veganismo, que más allá de rechazar el consumo de productos de origen animal, supone un posicionamiento ético que defiende que no debe haber un especismo o diferenciación entre especies, especialmente entre la humana y las demás, y que por tanto los derechos de los demás animales deberían ser respetados. 

Yo creo que tendremos que dedicar un episodio entero sólo al veganismo, porque merece una explicación mucho más detallada de la que hemos podido dar aquí, pero se nos acaba primer episodio de esta segunda temporada. Y si has llegado hasta aquí y te ha interesado lo que te hemos contado, no dudes en echar un vistazo a nuestra web www.carrodecombate.com donde podrás la investigación sobre la estructura financiera de la industria cárnica, pero también las demás investigaciones que hemos hecho sobre estos 

Y como siempre, en la web vamos además a subir todo este guión, con todos los links a todas las fuentes que hemos utilizado por si quieres ampliar la información. 

Y como te contamos en cada episodio, estos podcasts son posibles gracias al apoyo económico de nuestras mecenas. Así que si tú también quieres apoyarnos para que sigamos produciendo episodios como este, puedes hacerte mecenas desde tan sólo 5€ al mes. 

Esperamos que te haya gustado y no dudes en dejarnos tus comentarios, que será así cómo podremos ir mejorando. Muchas gracias por estar ahí. 

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